Sin la intervención de la Casa Rosada, el bruerismo se hizo fuerte y ocupó la mayoría de los cargos locales, compartiendo algunos con el sciolismo.
El consejo del partido quedó en su totalidad para el bruerismo: Pablo Bruera presidente, vice el dirigente Omar Alegre, del sindicato de Empleados Mensualizados del Hipódromo de La Plata y como secretario general el concejal oficialista Pedro Borgini.
La gran discusión que se planteó entre el bruerismo y el kirchnerismo eran los cuatro consejeros provinciales, que en realidad eran tres, ya que el primer lugar lo ocupaba el jefe de gabinete bonaerense Alberto Pérez. Carlos Castagneto decidió negociar por su cuenta con el sciolismo y logró ocupar el segundo lugar y finalmente el bruerismo se quedó con los dos cargos restantes sin dejarle lugar al Movimiento Evita, al alakismo y La Cámpora. Los cargos fueron ocupados por Luis Lugones y Roberto Prandini.
La lista de los congresales, un cuerpo con mejor relevancia, fue ocupado por Leandro “Chaucha” Quiroga de la JP de José Ottavis, seguido por Nora de Lucia y Gustavo Di Marzio.







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