La suba del boleto se evidencia con quejas de pasajeros a los choferes. UTA reclamó a la Municipalidad que mejore las frecuencias.
Lo cierto es que sobran las quejas y chispazos arriba de los colectivos urbanos y en las paradas. El horno no está para bollos porque la gente empezó a sentir que, con sólo dos viajes por día, usando el colectivo cinco veces a la semana, gastará al mes 164 pesos como mínimo.
Como el tema está calentito, la UTA le pidió a Transporte que mejore las frecuencias. Incluso, en voz baja, advirtieron que no se están cumpliendo los horarios y que el Ejecutivo municipal debería multar por eso a las empresas.
El rosario de quejas aparece desde la parada. Y entre los choferes hay inquietud porque temen que un pasajero se propase y termine agrediéndolos.
La calentura está también del lado de los colectiveros porque, además de soportar que los pasajeros protesten por el incremento del boleto, se suman las quejas por las frecuencias y hasta las críticas de algunos que no se adaptan a la nueva prestación, con una lectora en el colectivo que no extenderá más el comprobante en papel.
“Con el primero que se agarra el pasajero es con el chofer. Si no le da el boleto –porque ahora cambió con una máquina a prueba en algunos coches–, se enojan con nosotros. Si la frecuencia es de media hora, se enojan con nosotros. Si ponen el boleto a 4,10 pesos, la culpa la tenemos nosotros. Si el servicio no es bueno, como sabemos todos que no es bueno, se enojan con nosotros. Terminamos siendo el negro de mierda... y así termina todo”, resumió Adrián Lentini, quien describió los reclamos que les hacen llegar los pasajeros.
Frecuencias. Para evitar que la situación pase a mayores, los colectiveros presentaron una nota desde la UTA dirigida a Transporte para que se mejoren las frecuencias. Siempre en la temporada de verano quedan espaciados los recorridos, justamente porque hay menos pasajeros debido al receso escolar. Pero los mismos choferes reconocen que este año hay más espera que en otros.
“Estamos en los 25 y 30 minutos como mínimo de espera en las paradas. Así como les dijimos a los concejales que para el nuevo sistema queríamos 74 colectivos más, también pedimos mejores frecuencias. Todo está relacionado, por eso ya en diciembre le mandamos a la Municipalidad una nota advirtiendo esta situación”. agregó Lentini.
La quita de frecuencias, más de lo habitual en un verano, es lo que preocupa a los choferes porque el usuario tiene esperas más prolongadas. Y el enojo empieza en el colectivo. El estado de alerta está instalado en Coniferal y Ciudad de Córdoba, pero más presente en Tamse, donde los choferes quieren resistir, además, la concesión.
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