Bronca y fastidio entre los usuarios por el aumento del boleto de colectivo

Bronca y fastidio entre los usuarios por el aumento del boleto de colectivo

Tras conocerse el aumento de los boletos de colectivo en to­da la provincia el descontento es generalizado, pero el malestar se siente más en los departamentos alejados, donde las subas rondan entre los 30 y 45 pesos.

El primero de febrero, el aumento del boleto de colectivo se confirmó para toda la provincia y a partir de “la buena nueva”, las muecas de asombro y los comentarios de fastidio se empezaron a ver y a escuchar entre los usuarios del servicio a la hora de meter la mano al bolsillo para completar la diferencia.

Según el relevamiento que DIARIO HUARPE hizo entre los usuarios de los diferentes departamentos, la bronca es generalizada, y más en los departamentos alejados, ya que las subas en algunos casos llegan a más de 40 pesos.

Tal es el caso de Iglesia (que de 105 pesos se fue a 140 y 150, según la zona), Valle Fértil (que de $105 se fue a $158 o $168 según la zona), y Calingasta (que de $123 se fue a $167). En este último departamento, la broca también explotó por el aumento de precio del boleto del colectivo interno que administra el municipio, que subió un 100 por ciento (de $12 se fue a $24).

Los otros departamentos en donde también se sintió fuerte el ajuste fueron Jáchal (que de $78 el pasaje se fue a $105), y Sarmiento que los precios varían entre los 33,75 a 49 pesos.

En todos los casos los usuarios del transporte de colectivo hablan de un abuso en el aumento y todos dicen lo mismo: “esto pasa porque llega una sola empresa y el servicio está monopolizado”.

En Zonda (de $12,50 se fue a $18), Ullum (de $17 se fue a $23), Cau­cete, Angaco, San Martín, 25 de Mayo 9 de Julio (de $13 a $18), Al­bardón y Pocito (de $8 se fue a $11), el aumento también se ha sentido y el malestar está a flor de piel.

“A los pobres no están castigando por todos lados”, dijo Gustavo, un usuario de la empresa Libertador, que va a Zonda, “y para colmo el servicio es de terror”.

El mismo comentario se repite en los usuarios de los otros departamentos que además se quejan por las frecuencias y los recorridos .

“Hacen lo que quieren, amigo”, dijo un usuario de Pocito refiriéndose a las empresas de colectivos “es como si estuvieran protegidas por el gobierno o fueran socios”, agregó.

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