Bromatología continúa con los controles en transportes y locales de elaboración o comercialización de alimentos

El Municipio, a través de la Dirección de Veterinaria y Bromatología, dependiente de la Secretaría de Salud y Acción Social, informó que continúan desarrollándose controles en locales de venta o elaboración de alimentos y también se extiende al transporte de los mismos.
Severo Vila

“Nuestra rutina de trabajo se desarrolla continuamente en la calle; realizamos controles sobre los vehículos que transportan las sustancias alimenticias verificado en este tipo de tareas que se cumpla con la cadena de frío aunque, cabe resaltar, que se pone énfasis en las habilitaciones, estado de las mercaderías tanto de los que vienen a la ciudad como los que son de Pergamino”, aseguró el director de Bromatología, Severo Vila. Al tiempo que a modo de ejemplo comentó: “ayer (por el martes) en una serie de operativos se detectaron seis anomalías en cuanto a la habilitación de vehículos, algunos tenían permisos para transportar alimentos pero la documentación estaba vencida y otros directamente no contaban con nada o bien no reunían las condiciones elementales para poder llevar productos para consumo humano.

“A medida que vamos llegando al verano ponemos más atención en el control de la temperatura de los alimentos que se llevan de un lugar a otro”.

Procedimientos

Vila reconoció que “los controles se hacen constantemente, venimos trabajando en este tipo de acciones y cuando se detectan los problemas obramos en consecuencia. En otras ocasiones hemos sacado mucha mercadería del rubro lácteos, derivados y precongelados que deben estar a menos de 18º y los hemos secuestrado porque no cumplían con la temperatura debida.

“La pérdida de cadena de frío en cualquiera de estos productos, más la mala manipulación tanto del comerciante como del elaborador, pueden ocasionar contaminación bacteriana y su posterior trastorno alimenticio en la gente. Generalmente los problemas, ya que uno no va a andar con el termómetro todo el día, se originan cuando la temperatura del alimento está entre los 60º y los 15 ó 20º, es el rango en el cual las bacterias aprovechan para su proliferación en cualquier producto alimenticio. Por ello insistimos en las bajas temperaturas de congelación o frío hasta menos de 5º u 8º, cualquiera sea el producto; un pescado un pollo casi de -2º ó 0º, pero también hay que tener en cuenta que se consumen muchos productos súper congelados y éstos deberán estar a -18º”.

El consumo

Remarcó también el tiempo de duración de consumo en función de la temperatura del alimento: “En este sentido verificamos mucho este tipo de cuestiones ya que, a -18º el alimento tiene una duración de consumo de 6 meses, si la temperatura aumenta a -5º, que es la típica que tiene un congelador de heladera, estaríamos en un período de consumo no mayor a los 15 días, y cualquier producto con un registro de 0º a 2º la utilización del mismo no puede exceder las 48 ó 72 horas. Nosotros puntualizamos las tareas remarcando estas situaciones porque no sabemos cuál es el destino posterior de estos alimentos”.

Denuncias

Sobre la participación del ciudadano con sus denuncias, el funcionario dijo que “mediante la línea 147 recibimos reclamos, preguntas y dudas que tienen los vecinos; ellos son nuestros mejores inspectores porque son quienes asisten diariamente a un comercio y pueden darnos particularidades de cada uno.

“En muchas ocasiones, el vecino no denuncia en el momento y cuando vamos al lugar ya se encuentra todo normal. Por ejemplo, ayer (por el martes) nos pasó respecto a la denuncia sobre yogures y caballa en mal estado en un supermercado, y cuando fuimos estaba todo bien. La realidad es que el vecino había ido el viernes de la semana pasada y nos avisaron ahora, con lo cual no pudimos advertir nada malo cuando visitamos el lugar. Si se detecta un problema, se procede al secuestro de la mercadería y posterior puesta en conocimiento al Tribunal de Faltas.

“También cabe destacar que decomisamos los embutidos que no tengan rótulos que identifiquen su procedencia; somos estrictos en ese punto ya que pueden generar serios problemas en caso de ser consumidos. Si tenemos falencias en la cadena de frío de lácteos en supermercados de la ciudad, se hará también una tarea especial para evitar inconvenientes. Hay personas que apagan las heladeras cuando el comercio cierra para ahorrar energía y cuando el cliente se dirige a la góndola se da cuenta de que, por ejemplo, un envase de leche está a temperatura ambiente, algo que es perjudicial para la salud de quien la consumirá”.

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