Cacho Castaña, más cáustico, califica en uso del lunfardo algunos defectos: “…el que se las sabe todas y todas las ha vivido”.
La mala costumbre reaparece, como por ejemplo en el nuevo acceso a la ciudad pensado para el tránsito pesado y no como volcadero. Tras la limpieza, volver a empezar. Ni fotos en las redes con número de patentes de los vehículos, ni cercas prohibitivas, ni campañas para concienciar, ni súplicas o amenazas veladas dieron resultado. La mala costumbre persiste. Habrá que apostar a la esperanza que, dicen, es lo último que se pierde.

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