Lo dijo Lula en un encuentro con su par iraní. Aclaró que debe usarse con fines pacíficos.
Confió en que la postura de Brasil ayudará a revertir el "juicio negativo" de Occidente respecto del programa atómico de su gobierno. Ambos coincidieron que los dos países son naciones en desarrollo con "aspiraciones comunes". Lula consideró que es indispensable fortalecer las "relaciones Sur-Sur". Y Ahmadinejad adoptó una línea similar: "Brasil e Irán son dos países importantes que actúan en regiones sensibles del mundo". En idioma farsí, el líder iraní expresó que "el mundo enfrenta hoy desafíos de dimensiones formidables: hay ocupaciones, mentiras y falacias, que acompañan la continuidad de políticas practicadas por naciones que quieren mantener su dominio sobre el mundo".
El presidente persa coincidió con el sudamericano que es preciso un nuevo modelo internacional para conducir el mundo. "Tal como está el sistema capitalista en nuestros días, ya no puede atender las necesidades de las naciones con justicia. Hoy, las culturas y valores nacionales de varios países son amenazados por el ataque de otros. Frente a esto, el gobierno de Irán y el de Brasil, incluidos Lula y yo, buscan construir un mundo sin hostilidades ni ocupaciones".
Según Ahmadinejad, el Consejo de Seguridad de la ONU fracasó en conseguir la seguridad para todo el mundo. Dijo que hay una razón: "El veto con que cuentan unos poquísimos países (cinco en total); algunos de ellos son la raíz de la inseguridad mundial". Consideró que "el Consejo debe ser reformado por completo". Y siguió: "Por eso apoyamos el papel de otros países, como por ejemplo Brasil. Y esperamos que un próximo Consejo elimine el poder de veto". Predicó cambios en el FMI y el Banco Mundial: "Sus medidas deben servir para administrar la justicia social y el desarrollo igualitario. Para Irán, la tentativa de asimilar la riqueza de otros países es una fórmula injusta que debe ser cambiada".
Lula se empeñó en señalar que "Brasil no insiste sobre temas que competen a los gobiernos de cada nación". Recordó que el desarrollo nuclear de su país está reconocido por la Agencia Internacional de Energía Atómica. Dijo también estar al tanto de la polémica generada por el desarrollo semejante en Irán. "Creemos que este país tiene derecho a producir uranio para centrales de energía (eléctrica) tal como lo hace Brasil", sentenció. Y apeló al presidente invitado a que no desista de "su compromiso con los países interesados en encontrar una solución justa y equilibrada a la cuestión nuclear iraní". Abordó luego otro tema sensible de esta visita. Subrayó que "la experiencia brasileña de albergar grandes comunidades árabes y judías en una convivencia armoniosa desmiente el mito de que Cercano y Medio Oriente están condenados a conflictos". Dijo que "Brasil defiende el derecho del pueblo palestino a una vida soberana y digna; como también el derecho de Israel de contar con un Estado seguro".

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