Hoy juegan la final en el Maracaná; no se enfrentan desde 1999; el campeón del mundo va por el título que le falta
Brasil y España cumplieron con el papel de candidatos que se les asignó. Se enfrentarán a las 19 de la Argentina, en el Maracaná, escenario dentro de poco más de un año, el 13 de julio de 2014, de la final del Mundial. El efervescente clima social que se extendió por todas las sedes, con protestas y manifestaciones callejeras contra el Gobierno, llevó a las autoridades a prever un operativo de seguridad con 6000 policías, cuya finalidad es evitar incidentes en las inmediaciones del estadio.
La singularidad del partido radica en que, más allá de lo que significa históricamente por su poderío futbolístico y de ser local, Brasil no es el favorito. "España es el mejor del mundo", reconoció Neymar. Quizá sea la última prueba que le falta superar a España para coronar su época dorada, que empezó hace 5 años, con la conquista de la Eurocopa 2008, y continuó con el Mundial 2010 y otro cetro europeo, en 2012.
En todo este recorrido sembrado de éxitos y reconocimiento para su exquisito estilo de juego, España nunca se enfrentó a Brasil. Es la asignatura pendiente. Con un agregado que hace más interesante al enfrentamiento: España viene ejerciendo una hegemonía con una manera de jugar que habitualmente distinguía a Brasil: posesión de la pelota, toque, combinaciones, riqueza técnica, destellos individuales. No son pocos los especialistas que afirman que España hizo suyo el libreto que solía interpretar Brasil, que últimamente es un equipo más pragmático que vistoso, del que no hay mucho más para elogiar que su eficacia o alguna fantasía de Neymar, goleador del equipo junto con Fred, ambos con tres tantos en cuatro partidos. El máximo anotador del certamen es Fernando Torres, con cinco, cuatro de los cuales fueron en el 10 a 0 a Tahití.
En sus partidos por las distintas sedes, el juego de control y pases de España despertó silbidos del público brasileño, que siempre apoyó al rival de turno, lo cual fue interpretado como una mezcla de temor y envidia.
Por todo esto, España no aparece en la situación de inferioridad que habitualmente ocupó frente a Brasil. Hoy es inimaginable el 6-1 con que Brasil la vapuleó, justamente en el Maracaná, en el Mundial 1950. No se enfrentan desde 1999, en un 0 a 0 por un amistoso. Del historial de 8 encuentros, España ganó dos: 3-1 en el Mundial 1934 (única victoria por competencia oficial) y un 3-0 en un amistoso en 1990.
Al notable palmarés de España en este quinquenio le está faltando la Copa de las Confederaciones. Tuvo una posibilidad en 2009, cuando sorpresivamente fue eliminada por los Estados Unidos en semifinales. Brasil quiere festejar con su público y añadir el cuarto trofeo a los ganados en 1997, 2005 (venció en la definición a la Argentina dirigida por José Pekerman) y 2009.
Brasil llega un poco más descansado. No sólo porque eliminó a Uruguay el miércoles, sino porque España, al día siguiente, en la sofocante ciudad de Fortaleza, necesitó de un alargue y penales para superar a Italia.
Asimismo, también hoy, en Salvador, a las 13, Uruguay e Italia se medirán por el tercer puesto.
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