El gerente general de UPM dijo que la empresa está satisfecha con el permiso concedido por el gobierno para incrementar su producción, pero afirmó que el objetivo sigue siendo llegar a 1,3 millones de toneladas de celulosa.
No considera que la empresa haya presionado al gobierno. "En Finlandia la noticia no pasaba de un diario local", sostuvo Ronald Beare en una entrevista con el diario El País de Uruguay. . -UPM pidió al gobierno un aumento de producción de 200.000 toneladas de celulosa y se le concedieron 100.000. ¿Los conforma? -Es una buena noticia para UPM porque permite optimizar los procesos. Esto comenzó hace muchos años, cuando presentamos el permiso ante la Dinama para aumentar la producción. Este incremento de la producción es normal para cualquier fábrica de celulosa. En Finlandia hay más de 18 fábricas de celulosa y todas han ido ampliando en forma marginal su producción para sacar el máximo potencial de la capacidad instalada. -¿UPM mantiene su intención de llegar a producir 1,3 millones de toneladas? -Es la solicitud de la empresa y lo que fue autorizado por Dinama. Lo que ahora se dio es una autorización temporaria hasta que se cumpla lo que se pidió; la planta puede operar a un régimen mayor, ese es el objetivo, es lo que está presentado y autorizado. El futuro dirá. -¿Cuánto representa en dinero este aumento de producción para la empresa? -Es un 10% de aumento en la facturación de la exportación en Uruguay (N. de R.: en 2012 la empresa exportó por US$ 793 millones). Además, crea 200 puestos de trabajo permanentes en la cadena forestal. Uruguay, con paciencia y desarrollo, ha logrado conquistar mercados en Asia y Europa, y esto nos va a permitir reafirmar nuestra posición como país exportador de celulosa. Estos aumentos de capacidad son por 100.000 o 200.000 toneladas, y mientras nosotros estamos en esto, en Brasil están instalando fábricas de dos millones de toneladas. Si queremos seguir siendo competitivos y con una industria forestal vibrante, debemos seguir creciendo. -¿Cuándo retoma la actividad? -En noviembre comenzamos el año de producción con el nuevo tope. Pero se inició la actividad de acopio, transporte y cosecha. No habrá envíos al seguro de paro. Todas las empresas proveedoras de nuestra cadena continuarán con su actividad normal. -¿La empresa tenía un plan B si la respuesta del gobierno era negativa? -Tanto la empresa como el sector forestal uruguayo han ido desarrollando plantaciones, si en el futuro no hay posibilidad de industrializar la madera se terminará exportando en rolos. Es como exportar ganado en pie. El desarrollo de las plantaciones y la capacidad industrial para procesarla deben ir de la mano. -¿UPM tiene un acuerdo con el gobierno que la ampara a la hora de reclamar? -No, esto lo resuelve el gobierno. -UPM advirtió al gobierno que cerraría dos meses si no autorizaba el aumento de producción, mientras que Argentina la acusa de extorsión. ¿Qué opina? -La empresa no hace comentarios sobre temas que están en la órbita diplomática. No obstante, de ninguna manera ha presionado a nadie sobre este tema. Este es un proceso bien planificado de crecimiento, lleva cuatro años con las presentaciones ante la Dinama, se hizo todo el estudio sobre aumento de producción y Dinama lo aprobó sin ningún problema. Es un proceso absolutamente normal en las fábricas de celulosa. En Finlandia esta decisión no pasaba de un diario local donde está instalada la fábrica. Estamos sorprendidos por la dimensión que ha tomado este tema. -¿A qué adjudica la empresa que esa resistencia argentina se mantenga durante tanto tiempo? -No podemos hablar de temas diplomáticos. Lo importante es que los procesos de crecimiento y desarrollo son normales. Uruguay ha hecho una apuesta a la política forestal, que es de Estado desde hace veinte años. Ha sido un proceso exitoso y ha logrado radicar industrias y generar una cadena forestal. -En el último Consejo de Ministros el gobierno analizó el malestar existente con la empresa por el manejo mediático del tema. ¿El presidente o alguna autoridad del gobierno trasmitió ese malestar a la empresa? -No. La comunicación que hubo siempre con el gobierno fue en el ámbito de la comisión de seguimiento, que es donde la empresa presenta cada dos meses su informe productivo. -¿Considera necesarias las contrapartidas pedidas por el gobierno? -La planta es una de las mejores del mundo. Aquí llegan profesionales de todo el mundo para observar nuestra tecnología. Por lo tanto las normas y los permisos para operar son de los más restrictivos a nivel mundial. Muchas fábricas que hoy operan en Europa no podrían hacerlo en Uruguay porque su tecnología no es lo suficientemente moderna. De todas formas, está bueno que el país se mantenga a la vanguardia y la empresa va a hacer las inversiones que sean necesarias. -No respondió, ¿son necesarias? -Es lo que pide la autoridad y nosotros somos muy respetuosos de la normativa y los permisos vigentes. -¿Cuánto invertirá la empresa para cumplir con las exigencias del gobierno? -La torre de enfriamiento requiere una inversión del orden de los seis millones de dólares. Todavía tenemos entre tres y seis meses para presentar distintos proyectos. Las obras deben iniciarse a partir del próximo año. Los plazos para cumplir son los que demanda cada proyecto. -¿UPM ofreció al gobierno construir otra planta de celulosa? -En este momento UPM está concentrada en terminar de poner a punto y afinar todos los procesos de la planta de Fray Bentos. UPM ve a Uruguay como una plataforma muy buena de negocios. En Finlandia UPM está desarrollando la primera planta de biocombustible de tercera generación a partir de residuos del bosque. Pero también es cierto, estamos buscando oportunidades de crecimiento de celulosa a nivel mundial.
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