Ocurrió durante el fin de semana. Ingresaron por el techo y sopletearon la caja fuerte. "El sistema de alarma fue vulnerado", según dijeron allegados a Yaguar. Hasta anoche no había detenidos.
Preparados para dar uno de los golpes más importantes de la zona, los ladrones estudiaron minuciosamente las instalaciones del local, contaron con información precisa y burlaron los dispositivos de seguridad.
Fuentes policiales relataron que para entrar treparon hasta el techo por lo que sería una escalera de emergencia ubicada en el fondo, que linda con la calle Araucanía (la fachada del local está en Félix San Martín y Aluminé).
Una vez arriba levantaron una chapa y cortaron una especie de malla protectora, luego bajaron por otra escalera interna que comunica con la parte trasera del salón de ventas, caminaron hasta la oficina donde está la caja fuerte -pasando la línea de cajas- y comenzaron a boquetear.
Rompieron la pared que da a la parte posterior del inmueble, justo donde se encontraba la caja fuerte de metal, que en la jerga delictiva le dicen la “chancha”.
Con un soplete le realizaron un corte rectangular y, aparentemente, también utilizaron palos de escoba con ganchos en las puntas para retirar el dinero. Con el botín en su poder, luego emprendieron la huida. “Escaparon por una puerta de emergencia que sólo tiene traba interna”, añadieron fuentes policiales.
Pedazos de soga que utilizaron para bajar desde el techo a la escalera interna fueron secuestrados por la Policía.
El hecho tuvo lugar entre las 16 del sábado -a esa hora cierra normalmente sus puertas el supermercado- y las 7 del lunes, cuando llegaron los primeros empleados para comenzar la jornada laboral. A esa hora descubrieron el boquete y llamaron a la Policía. “Prendieron el tablero -de luz- y encontraron el agujero”, dijo un empleado consultado por La Mañana de Neuquén.
Los apoderados de la firma, que se hicieron presentes ayer por la mañana en el supermercado, en diálogo con este diario confirmaron el hecho, pero no aseveraron ni desmintieron el botín robado. Tampoco aportaron por ahora detalles de lo que pasó.
“Estamos estupefactos”, dijo Carlos Zarzur, uno de los abogados.
Nada de nada
Fuentes con acceso a la causa indicaron que el guardia de seguridad privada que está en el acceso al mayorista manifestó que no vio ni escuchó nada -la acción desplegada se inició en la parte trasera- y notaron que la alarma de seguridad tampoco cumplió su objetivo. “Fue vulnerada”, admitió Zarzur. Los investigadores tratan de establecer si los boqueteros la desactivaron o la anularon con una clave.
“Recopilamos pruebas y elementos para identificar a los autores”, dijo el director de Delitos, Marcelo Pérez.
Investigan, por ejemplo, si las cámaras permiten visualizar la acción delictiva antes, durante y después del robo. “Hubo un trabajo de inteligencia previo bastante importante”, consideró el comisario.
Para fuentes cercanas a la investigación, los autores sabían lo que hacían y contaban con información precisa. Sorprendió la prolijidad con la que operaron. “Son profesionales que se dedican a esto, donde cada uno cumple una función específica”, advirtieron.
El grupo de boqueteros habría contado con el refuerzo de un vehículo y apoyo externo para garantizar el golpe. No se descarta la complicidad de terceros.
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