Cada vez que llueve hay zonas intransitables, dicen las empresas. Febrero destruyó las calles.
Además de los baches y las congestiones de tránsito, las empresas de transporte aseguran que lidian con otro obstáculo que, durante el mes de febrero, llegó a niveles críticos: la inundación de calles cada vez que llueve con cierta intensidad en la ciudad. El problema es tan recurrente que tienen diagramados “desvíos de lluvia”, que consisten en cambios en los recorridos para esquivar los puntos que ya tienen catalogados como críticos. Estas calles y zonas se distribuyen en todos los cuadrantes de la ciudad, involucrando muchas veces arterias de alta circulación, como Castro Barros, Riccheri, Capdevila y otras (ver “Bajo agua”).
“Son desvíos que hacemos porque esos sitios se vuelven intransitables”, señaló Miguel Tolosa, directivo de Coniferal. “Se desvía el recorrido lo más cerca que se pueden del habitual. Incluso en ciertos lugares con graves problemas crónicos, como la zona de barrio Jardín o camino a San Carlos, hemos intentado fijar los desvíos de lluvia e informarlos a los usuarios, pero es imposible porque la vía alternativa cambia en cada situación y se genera más confusión”, explicaron desde Ersa.
Las transportistas coincidieron en que esto es parte de su habitual estrategia para lidiar con la lluvia y los serios problemas que causa en la ciudad, ante la falta de desagües. Y rechazaron las duras críticas (de usuarios, medios y del propio Mestre) que recibieron por interrumpir parte del servicio durante el temporal. “Los colectivos salieron y debieron detenerse ante anegamientos y obstáculos insalvables. Tenemos las pruebas de que así fue”, aseguraron. El municipio aplicará multas a Ersa, Coniferal y Autobuses Santa Fe por 143 mil pesos cada una debido a cortes del servicio del miércoles. Las firmas esperarán a ser notificadas y luego harán sus descargos.
Febrero letal
La gran cantidad de precipitaciones registradas en febrero fue letal para la ya maltrecha red vial de la ciudad, lamentaron las transportistas. Tanto Ersa como Coniferal remarcaron que el municipio viene realizando reparaciones y atendiendo sus pedidos de arreglos, y que la Provincia también presta ayuda. Sin embargo, señalaron que la lluvia neutralizó los trabajos: “Los arreglos durante cinco o seis días, y vuelven a romperse. Febrero ha sido anormal, la situación se nos fue de las manos. Hay baches, hundimientos, hasta que no se despeje y se sequen las calles no se podrá trabajar seriamente”, opinó Tolosa.
“A los problemas constantes en la infraestructura, el clima los agravó muchísimo. Lo que se arregla se rompe y el paso del ómnibus daña también. Hemos tenido que hacer muchos más cambios de recorrido que los habituales para esquivar pozos, y también tenemos más roturas de unidades”; aportó Roberto López, gerente de Ersa.
Bajo agua
Noreste. Avenida Capdevila, desde Alem a Circunvalación (corredores 5 y 6).
Sur. Barrio Jardín en general: calles entre Valparaíso, Riccheri y O`Higgins, Javier Díaz. Y Camino a San Carlos (corredores 2, parte del 8, 600 y 500).
Centro. Brandsen y Castro Barros (Corredores 1 y 2)
; Bajada Pucará (corredor 8 y 1); Fragueiro e Isabel La Católica (corredor 3 y trolebuses); y Góngora y Saavedra (corredores 2 y 3).
Sureste. Ruta 20 y Canal Maestro (corredor 6), Villa El Libertador (corredor 3).
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