Una de las metas que se había fijado María Eugenia Vidal una vez que asumió su gestión era combatir las mafias. Entre ellas sobresalía la promesa de hacer una purga en las cúpulas de las fuerzas de seguridad y combatir todo tipo de corrupción policial. Sin embargo, pareciera que se objetivo poco a poco se fue distorsionando y en el último tiempo se conocieron algunas irregularidades.
Es así que, entre otras cosas, se produjeron algunos ascensos a dedo o que, por lo menos, llaman la atención por el prontuario de quién recibió ese beneficio. Un caso ejemplar es el que sucedió en la ciudad de La Plata, con Andrea Correa Pavón, quien durante un tiempo estuvo a cargo de la Comisaría Décima de City Bell y por distintas razones fue apartada de su cargo.
Según pudo averiguar NOVA, una de las razones por las cual debió ser removida fue el crecimiento de los delitos en la zona que abarcaba la dependencia de la cual ella era titular y la poca cintura a la hora de resolver los conflictos con los delincuentes de ese barrio platense. Es por eso que resolvió dar un paso al costado, y solicitar una carpeta psiquiátrica.
En ese marco, Correa Pavón estuvo dos años sin ejercer la profesión y, posteriormente, durante un tiempo desarrolló Tareas No Operativas, sin la potestad de tener un arma reglamentaria en su poder. A su vez, en el transcurso del último período antes de su llamativo ascenso, fue parte de la administración del museo de policía.
Sin embargo, producto de las relaciones que supo acuñar en sus años como efectivo, llegó a ser jefe de comando zona norte y subjefe de comando en la ciudad de La Plata. Entre otras razones, algunos aducen que ese crecimiento dentro de la Bonaerense se debe al acercamiento con el Comisario Ricardo Astopini, quien habría ayudado para que llegue a su nuevo rol.
En la actualidad, tocada por la barita mágica, Correa Pavón ascendió a inspector y ostenta dos cargos de jerarquía dentro de la fuerza. Asimismo, las quejas entre los vecinos de los barrios que ella misma se encarga de patrullar crecen día a día porque, según le comentaron a NOVA, la zona está cada vez más peligrosa y con menos seguridad, por las pocas directivas que los oficiales reciben de parte de su superior.
La preocupación aumenta entre muchos de los ciudadanos de la zona norte de la ciudad, que se sienten abandonados por la poca acción del jefe policial y piden que se designe a alguien que tenga la capacidad para cuidarlos. A su vez, por los malos manejos, la disconformidad por los ascensos es total, ya que muchos efectivos que están capacitados, se sienten defraudados y analizan la posibilidad de abandonar la fuerza.

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