Campeonato de Primera División
Boca recibe a Quilmes, en el primer partido del Apache tras 11 años fuera del país. Si gana, trepará a la punta. El estadio lucirá repleto: se agotaron las últimas 4.500 entradas. El gran desafío para el equipo de Arruabarrena es cómo se adaptará a su presencia.
Otra vez estará ahí, en el lugar que siente como propio. En esa cancha que él eligió y que lo elige a él. Ayer, hoy y también siempre, parece. Como sucede en los idilios. Carlos Tevez volverá a vestirse oficialmente de Boca. Será en esa Bombonera que lo despidió como crack y como campeón y que ahora, 3.865 días después, lo reencuentra del mismo modo. Carlitos se fue pibe y vuelve hombre. Justo después de un recorrido casi perfecto por el fútbol, campeón en todos lados, ídolo de la Juventus, finalista de la última Champions League.
No hay casualidad: esta tarde, en el encuentro frente a Quilmes, La Bombonera lucirá como en las grandes ocasiones. Repleta en cada resquicio. Sirve el dato: ayer se agotaron las 4.500 entradas adicionales para socios adherentes. Duraron uno o dos suspiros y hubo quejas. En las redes sociales muchos hinchas se quejaron: contaron y cuentan que la venta empezó a las 12 y un minuto más tarde ya no había más localidades. Está clarísimo: todos desean participar de este hito del fútbol argentino.
En esta misma semana en la que les contó a todos que Boca es su casa y que los hinchas son su gente, su familia, Carlitos fue incluido por la UEFA en la lista de la que saldrá elegido el mejor futbolista europeo de la última temporada. Los nombres de sus competidores también jerarquizan su regreso y ofrecen la auténtica dimensión de quien hoy se pondrá la diez de Maradona y de Riquelme. Son ellos: Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Pirlo, Buffon, Pogba, Arturo Vidal, Luis Suárez. Sí, lo mejor de lo mejor.
No hay dudas: será una fiesta con un protagonista central, ese tipo que le mostró al mundo su origen sin inhibiciones. El orgullo de Fuerte Apache. El recibimiento -cuentan- quedará destinado a lo mejor de la historia del rubro. Luego, claro, llegará el tiempo de demostrar. Para Tevez y también para el equipo, que es líder del torneo y que resulta -a esta altura- candidatazo a dar la vuelta olímpica a fin de año. Y la demostración deberá suceder sobre todo en un aspecto clave: la capacidad de uno y de otros para adaptarse a la circunstancia nueva. Arruabarrena confía en que no habrá traumas para obtener la perfecta comunión entre la estrella y el resto de la constelación. La primera prueba sucederá ante un viejo conocido del club: el plan de Quilmes para controlar a Tevez lo ideó Julio Falcioni. De todos modos, él no ocupará el centro de la escena. Allí estará Carlitos. Con todo lo que genera. Lo contó Rodrigo Gómez, volante de Quilmes: "Creo que los 18 jugadores le vamos a pedir la camiseta". Pero -dicen- la diez se la guardará de recuerdo.

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