Las salidas han sido reiteradas últimamente. Se ven las autobombas cruzar las calles de la ciudad para apagar el fuego en un terreno o con la finalidad de intervenir en siniestros de mayor gravedad.
Es un trabajo ad honorem que se ha incrementado puertas afuera del cuartel, por los llamados de los vecinos. Pero que también demanda una organización interna para la limpieza y el mantenimiento de los vehículos, el cuidado de las instalaciones, los encuentros de capacitación, la recarga de las autobombas que deben estar condiciones para el próximo siniestro.
El fotógrafo Germán Russi visitó el cuartel y con su cámara captó imágenes de las tareas habituales, el ingreso a prestar servicios, el cambio de ropa en los vestuarios, el descanso con un ejemplar de La Voz del Pueblo a mano, entre muchas otras escenas que se reiteran en cada jornada.
Es una actividad imprevisible. En cualquier momento puede surgir un llamado y deben acudir a la sede ubicada en Sargento Cabral y Domingo Vásquez con la mayor celeridad posible.
En 2013, superaron el millar de salidas. Llevan "la camiseta puesta", como se dice habitualmente. Con orgullo, llevan adelante esta responsabilidad en un incendio, en un accidente o en otras circunstancias difíciles. Igualmente están siempre presentes al momento de participar en un desfile, de colaborar en el traslado de Papá Noel o de recibir a chicos entusiasmados que se acercan con sus padres a conocer el cuartel.
El equipo cuenta con siete cadetes cuya formación garantizará la renovación del cuerpo activo. Tiene 51 miembros y surgen en la memoria muchos ex bomberos que han marcado un camino. A todos ellos, simplemente gracias.
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