Con los bombardeos, Kadafi va acorralando a las fuerzas rebeldes

Con aviones atacó la ciudad de Ajdabiya, último bastión antes de Bengazi.

Todo está mucho más cerca, el sonido de las bombas y el de las baterías antiaéreas, la preocupación y los nervios como alambres. Es un salto en auto de poco menos de dos horas y unos 120 kilómetros desde Bengazi hasta el frente de combate, ahora en Ajdabiya .

En los últimos días la contraofensiva del régimen de Muammar Kadafi fue venciendo la resistencia de los rebeldes avanzando hacia el este rebelde con el apoyo de la marina, la aviación y los blindados. Las últimas informaciones, muy contradictorias y dependiendo del bando, indicaban que estaba muy comprometida esta ciudad que es el último mojón de importancia antes del eventual asalto a Bengazi, capital de este levantamiento democrático y donde tiene su sede el gobierno alternativo de la revolución.

Este enviado, que viajó ayer al lugar junto al fotógrafo Gabriel Pecot y otros seis periodistas, pudo comprobar que Ajdabiya no cayó pero la situación en el lugar era extremadamente tensa e inestable.

La aviación de Kadafi bombardeó en la mañana de ayer al menos en tres ocasiones la ciudad, incluyendo los alrededores del hospital local. Después del mediodía, este enviado y sus colegas, vieron otro ataque de un avión militar que volaba bajo y lanzó una bomba a menos de medio kilómetro en el camino a los dos grandes arcos, que son el portal de Ajdabiya, hacia delante de nuestra posición. Una pira de fuego se alzó donde cayó el explosivo.

En ese momento el sonido del avión y de la bomba se mezcló con los disparos de la artillería antiaérea de los rebeldes, que son esas grandes ametralladoras montadas en camionetas.

El pequeño autobús de los periodistas quedó en un costado de una rotonda debido a que los milicianos impidieron continuar viaje por la ruta. La intención era llegar al importante puerto de Brega, la segunda instalación petrolífera y gasífera de Libia que, según los rebeldes había caído en manos de las tropas oficialistas, pero que habría sido retomada a sangre y fuego en la noche del domingo, algo que niega la televisión del régimen.

En el lugar, un combatiente rebelde, con turbante y aspecto muy exhausto, explicó que el camino hacia Brega estaba despejado y bajo control total de los revolucionarios. Pero no dejaban ingresar a los periodistas porque lo que filmaban o fotografiaban era monitoreado por la inteligencia de Kadafi para ubicar los puntos a disparar.

El argumento no parecía convincente .

El hombre y otros dos milicianos que llegaron en un auto con sus fusiles y que se detuvieron en ese recodo, insistían que no había actividad militar hacia adelante. Según ellos, desde Ras Lanuf hasta esa rotonda, habían corrido a los soldados oficialistas. Pero fue en ese momento que se produjo la aparición del avión con un zumbido muy intenso, descargó su bomba y se escuchó la cortina de balas de las baterías ubicadas junto al sitio donde estábamos los periodistas, y desde la distancia con calibres que sonaban a grandes cañones. No se sabía si ese fuego lejano era de esta gente o de los barcos de la armada de Kadafi. En ese momento se vio una enorme cantidad de camionetas artilladas marchando a gran velocidad desde el norte hacia el este, por el camino a Bengazi. Hubo que subir rápidamente a la combi y escapar del lugar hacia el casco urbano de Ajdabiya en medio de los gritos de los rebeldes llamando a retirada y a cubrirse .

La ciudad que no es chica, parecía un pueblo fantasma ayer. No se veía gente en la calle y las cortinas de todos los negocios estaban cerradas. Se confirman los reportes que sostenían que los habitantes de Ajdabiya se fueron mudando poco a poco a Bengazi huyendo de la ofensiva del régimen, decidido a abortar en su punto de origen esta rebelión y dar un ejemplo al resto del mundo árabe sobre los resultados de la política de mano dura. Son muchos los países del área que experimentan el mismo proceso de alzamiento republicano y el ejemplo libio puede ser un gravísimo antecedente. Ya hubo en Yemen represión con balas verdaderas y varios muertos.

En el hospital de Bengazi, el médico Salam Langhi, un hombre que dejó su tranquilo pasar en Irlanda donde vivió cinco años para venir al frente, dijo que por la mañana escucharon un intenso bombardeo, pero el edifico no sufrió daños. “Golpearon en el exterior del hospital”, le relató a este enviado. Y aseguró que no habían evacuado a los pacientes. En ese momento llegaban a la guardia algunos de los heridos por el ataque aéreo, todos ellos uniformados y en camilla.

Los aviones lanzaron además unas esquelas en las que llaman a los pobladores a que se queden en sus casas, que no obedezca a los rebeldes y les dicen que “tengan paciencia” que ya llegaran las fuerzas del régimen “a liberarlos”.

El médico comentó que han mudado los pacientes más graves de ciudad en ciudad hasta aquí. Pero afirmó que si el régimen ataca como parece posible Ajdabiya, ya no se irá. “Nos masacrará a todos y el mundo verá la calaña criminal de este régimen y de este hombre”, dijo ya resignado.

Un dato notable, de todo lo que impresiona en este país en esta guerra, es que se convocó espontáneamente a una marcha con ambulancias, muchos autos y camiones con civiles, algunos armados, para repudiar las esquelas del régimen. Apenas un rato después del último bombardeo, mientras uno todavía miraba el cielo para atajarse a tiempo, por las calles del centro de Ajdabiya una caravana gritona, con las sirenas a todo ruido, los autos quemando las bocinas y mucho tiro al aire con las Kalashnikov, le respondía de ese modo desafiante y enloquecedor al mensaje de Kadafi.

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