Banfield vencía con justicia a Belgrano, pero una jugada insólita en el final le dio el empate el Pirata: Servio chocó con Tagliafico y Rigoni estampó la igualdad definitiva.
Le pasa casi siempre lo mismo a Banfield: juega bien, por momentos domina a sus rivales, llega mucho al área contraria pero normalmente no es capaz de sumar de a tres. Hoy, fue algo así como local: vencía 2-1 a Belgrano gracias a los goles de Santiago Salcedo de penal, la igualdad transitoria de Jorge Velázquez y la ventaja nuevamente de Enzo Trinidad.
Sin embargo, sobre el cierre le ocurrió algo insólito que no le permitió el triunfo: después de un centro que no era peligroso, el arquero Gaspar Servio chocó con su propio defensor, Nicolás Tagliafico, y le dejó el empate servido a Emiliano Rigoni, que solo tuvo que empujarla al 2-2 final.
Fue un blooper que le Taladró la cabeza.
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