Estuvo a cargo dela boleta única en Santa Fe. Allá hubo tres responsables por cada lugar de votación. Consideró complicada la opción del voto por lista completa.
Con el escrutinio provisorio prácticamente concluido a la 1 de mañana, el reconocimiento de los resultados por parte de los partidos y un bajo porcentual de votos nulos, Santa Fe se convirtió en el espejo en que quiere reflejarse Córdoba el próximo 7 de agosto, cuando acá debute la boleta única.
Blanco estuvo el pasado viernes en Córdoba, disertando en el marco del 10° Congreso Nacional de Ciencia Política y luego dialogó con este diario.
Puesto a comparar lo ocurrido en su provincia con las expectativas que ve en Córdoba, no se privó de exponer su “preocupación” por la organización de los comicios locales, particularmente en lo que respecta a la capacitación de autoridades de mesa y por cómo utilizarán los cordobeses la opción de voto “por lista completa”.
Tras hacer la salvedad de que respeta la decisión institucional de Córdoba de implementar determinado modelo de boleta, consideró superior el modelo santafesino en al menos dos aspectos: la división de la boleta única por categorías (hubo cinco papeletas diferentes y no todos los tramos apiñados en un sólo voto como acá); y la fijación de tres autoridades por mesa (un presidente y dos auxiliares), en lugar de una sola.
“Es necesario que haya más de una autoridad por mesa, tanto para la votación, como para el escrutinio. La autoridad de mesa es la única que puede tocar las boletas y debe estar altamente capacitada para hacer esa tarea”, remarcó.
Como la boleta única elimina la vieja práctica de los fiscales de reponer votos, Blando dijo que los representantes partidarios recién deberían aparecer para controlar el escrutinio.
La designación de tres personas para ese cometido minimizaría la posibilidad de que, como ha ocurrido en Córdoba, ante la falta del titular quede a cargo de una mesa el “primer elector” que aparezca en el lugar. “Esto puede ser negativo. El primer elector puede estar informado para saber votar, pero no para ser autoridad de mesa”, opinó Blando.
En 2007, en Córdoba faltaron el 40 por ciento de los presidentes de mesa designados, que fueron reemplazados por electores. En muchos casos se denunció que eran militantes políticos que desvirtuaron la imparcialidad del proceso.
Respecto al tipo de boleta única, Blando comparó que el modelo santafesino otorga al elector mayor autonomía de decisión que el cordobés, al no contemplar el voto por lista completa. En ese sentido, alertó que si no hay una buena difusión, en Córdoba se corren dos riesgos: “Que el elector se confunda y termine anulando su voto al marcar más de una cruz por categoría; o bien que crea que votó lista completa y en realidad no lo esté haciendo”.
Diferencias
Córdoba. La boleta es una sola, contiene todos los candidatos para todas las categorías (gobernador, legisladores, etcétera), ordenados por partido. Cada candidato tiene un casillero para tildar, pero también los partidos que completan todas las categorías tienen la opción de votar lista completa. De no tildarse ningún casillero, se considera voto en blanco.
Santa Fe. Son cinco boletas, una por categoría. Cada candidato tiene su casillero para tildar. Para votar en blanco, el elector debe marcar en cada boleta la opción “Voto en blanco”.
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