Bien arriba y detrás del polvo surge la belleza

Bien arriba y detrás del polvo surge la belleza
Desde hace cinco meses un equipo releva las obras de arte del templo de los franciscanos. Redescubriendo angelitos y evangelistas

“Dame luz, Juan. Pasame los lentes de aproximación y el escalpelo”. El ayudante Juan Antonio Brandán responde presto a las indicaciones, como si no sintiera en absoluto el calor y la humedad del ambiente. No es un homicidio lo que se está investigando en el templo de San Francisco, aunque cualquiera podría confundirse. Cintas plásticas cierran un perímetro. Investigación, registro fotográfico, estudios múltiples, trabajo de laboratorio, búsqueda de pistas para reconstruir intervenciones y reconocer sus técnicas y materiales. No se trata del nicho de trabajo de investigadores forenses, sino del equipo de restauración que trabaja en la casa franciscana.

El equipo de trabajo, encabezado por la escultora y restauradora Beatriz Cazzaniga, lleva cinco meses de labor en esta nueva etapa de conservación del patrimonio cultural. Está concentrando sus esfuerzos en los retablos (altares tallados) y en la imaginería del templo. Integrantes de ese equipo ya habían realizado, a lo largo de 2010, el mismo proceso sobre las pinturas murales.

“Ahora estamos en la etapa de diagnóstico minucioso. A grosso modo, es un relevamiento de cada uno de los detalles de los retablos y de las imágines, para realizar un informe del estado de conservación que tiene cada uno de los elementos”, explicó Cazzaniga.

Según indicó la restauradora, se trabajó en la búsqueda de la documentación para conocer los métodos y materiales con los que están confeccionadas las esculturas. El siguiente paso es directamente sobre esas piezas -en esta etapa se encuentran actualmente las tareas-. Se realiza un diagnóstico constructivo, técnico, iconográfico, estilístico y se elaboran exámenes físicos y químicos. “Trabajamos con la luz ultravioleta, así hasta podemos identificar las texturas y las pinceladas, para reconstruir el modo como fueron construidas y ensambladas las piezas”, acotó.

Todo el material recabado pasa a digitalizarse en el laboratorio que funciona en una sala de la iglesia, y que está a cargo de la arquitecta Josefina Elli. Es recién entonces cuando se puede efectuar una propuesta de restauración, considerando los análisis de compatibilidad de las pinturas y elementos que se emplearán. Ningún detalle puede quedar desatendido.

Nada que envidiar

“El patrimonio cultural resguardado en San Francisco no tiene nada que envidiarle a cualquier iglesia de Europa”, afirmó Cazzaniga, mientras manipulaba el instrumental de trabajo sobre las alturas de un andamio, con las bombas de estruendo y los cánticos de una manifestación docente como música de fondo.

El equipo de restauración trabaja sobre el primer retablo que encuentra el visitante del templo, a la izquierda de la nave central. La iglesia cuenta con 10 retablos, incluyendo el altar mayor, en la cabecera de la nave.

“Debido a la proliferación ornamental, estilísticamente se trata de una obra neobarroca o neoclásica. No es de clasificación sencilla. Fue construida a principios del siglo pasado en España. Está construida en madera, con un cuidado tratamiento de dorado, con columnas salomónicas alrededor de las cuales se desarrolla el motivo. La altura y el polvo no permitían divisar los detalles; nosotros redescrubrimos los evangelistas y los ángeles en la parte más alta. Son de una belleza y de un trabajo muy interesantes”, explicó la encargada del proyecto.

La imaginería, según indicaron, responde a diferentes épocas. Las más antiguas corresponden al Cristo de la Crucifixión (altar 4) y al crucifijo y al San Miguel Arcángel de la parte superior del altar mayor. Estas piezas pertenecieron al templo de la primera fundación de la ciudad, en Ibatín. También se destaca el Cristo Yacente, que data de finales del siglo XVIII.

“El valor del trabajo que estamos realizando es el de un relevamiento del patrimonio material. Es el argumento más fuerte para contrarrestar la creencia de muchos que afirman que en Tucumán no hay historia. La provincia está llena de historia, y muchas pruebas de ello son el patrimonio albergado en este templo: acá yacen los restos de múltiples personajes históricos de nuestra provincia, aquí se conservan muebles utilizados durante la Declaración de la Independencia en 1816, inclusive se encuentra una de las primeras banderas del país, sólo por enumerar algunos elementos”, destacó Cazzaniga.

Los ángeles ocultos

El polvo y la humedad, los principales enemigos

Ocultos por la tierra y lejos de la visión de los fieles a causa de la altura se encuentran los ángeles que coronan el altar de San Francisco. Los rostros, el relieve y el realismo de los ojos son los principales atractivos de estas figuras, ignoradas durante tanto tiempo. Las altas temperaturas, el polvo y la humedad son amenazas permanentes contra las obras de arte.

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