Ayer fue una fecha especial -no fue feriado por caer en domingo, se supone- ya que se celebró el Bicentenario de la Batalla de San Lorenzo -el 3 de febrero de 1813-, combate al que muchos historiadores consideran el inicio del proceso de liberación no sólo de esta patria sino de la América del Sur.
El combate -que consolidó para siempre la Revolución de Mayo- fue a su vez el bautismo de fuego del entonces coronel don José de San Martín en estas tierras patrias, con un ejército regular recién formado, impidiéndole a los españoles de Montevideo remontar el Paraná hacia el interior del territorio hasta Asunción del Paraguay donde obtenían provisiones y controlaban el tráfico fluvial.
TIERRA PROPIA
Esta jornada triunfal del 3 de febrero de 1813, sería el único hecho militar que comandó el Libertador José de San Martín en suelo patrio y que marcó para siempre la historia de esta parte de América. Las demás batallas se darían en tierras chilenas (Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú). Además de ser el debut triunfal en tierra propia, lo fue además para su recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo.
Este triunfo ayudó a San Martín para muchas cosas: en primer lugar, dado que se había formado militarmente en España, en Buenos Aires no todos confiaban en él y estaban seguros de su lealtad hacia la nueva Argentina. Luego de la batalla de San Lorenzo quedó demostrada su entrega y amor por nuestra patria pasando a ser su héroe máximo. Además líderes revolucionarios como Moreno y Belgrano se sintieron fortalecidos y le ofrecieron su confianza incondicional. El combate permitió también establecer definitivamente los límites de nuestra Nación en su aspecto fluvial.
Los Granaderos a Caballo ganaron prestigio, preparación y recursos, y con una moral elevada fueron capaces de formar hombres para los Ejércitos "del Norte" y "de los Andes", cruciales para nuestra emancipación, de Chile y Perú.
SAN LORENZO
Según historiadores el combate fue rápido pero feroz, con bajas y heridos por ambas partes. Previamente San Martín se instaló con sus tropas en el Convento de San Carlos, posta de San Lorenzo, en el sur de nuestra actual provincia de Santa Fe.
¿Quién no recuerda haber visitado el Convento alguna vez, mayormente en la etapa escolar? Una escultura en bajorrelieve de bronce -de la batalla- ilustra uno de los laterales del Monumento a San Martín que hay en nuestra Plaza 25 de Mayo, con la siguiente leyenda: "Al Gran Capitán - La colectividad italiana (de Rafaela) - 3 de febrero de 1952". En la Plaza también hay plantado un gajo del pino bajo el cual dicen que San Martín descansó luego del combate, con otra placa que dice: "Municipalidad de Rafaela - Un árbol... una historia - 8 de octubre de 1938".
Ante el desembarco de 300 españoles, se libró el combate a orillas del río Paraná. Para acabar con el recelo San Martín decidió avanzar al frente de la reducida tropa de Granaderos y como consecuencia, su caballo fue mortalmente herido y San Martín aprisionado bajo él, salvándole la vida el soldado (luego sargento post-mortem) correntino Juan Bautista Cabral, que antepuso su cuerpo a dos bayonetazos. Este combate alejó para siempre a las flotas españolas del río Paraná.
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