Biblioteca Popular: 21 años de un proyecto cultural y social

Biblioteca Popular: 21 años de un proyecto cultural y social
Nació el 25 de noviembre de 1. 991 como un espacio cultural, pero también como lugar de expresión. Historia y futuro de un proyecto impulsado por la voluntad de los vecinos.
Dos chicos juegan en una computadora a un “jueguito” de moda , un joven navega en internet buscando información, más tarde otro grupo de chicos se reunirá a hacer un trabajo práctico, habrá un taller de astrología o un nutrido grupo de vecinos se juntaráa hablar de literatura y compartir sus escritos. Es que el concepto de la Biblioteca Popular escapa a la tradicional idea de un “mausoleo de libros”, asegura Laura Rodríguez de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer, para convertirse en un “lugar de encuentro donde se producen cosas culturales, no se va sólo a leer o estudiar, es mucho más rico, es para abrir el pensamiento, opinar, movilizar”.

En ese sentido, la Biblioteca no sólo ha sido una incubadora de distintos proyectos y actividades culturales y solidarias, sino que siempre ha asumido una posición frente a temas polémicos que surgen de la actualidad. A modo de ejemplo, la “Biblio” fue promotra de las reuniones de antiguos pobladores que luego derivaría en la conformación de la comunidad Paichil Antriao. En el 2002 impulsó y organizó el escrache al teniente coronel retirado Francisco Daloia , represor de la última dictadura Militar que había desembarcado en la localidad disfrazado de empresario y que tentaba al gobierno de turno para privatizar el cobro de impuestos. La movilización fue importante y tuvo entre sus filas al escritor Osvaldo Bayer.

La “Biblio” fue cuna también de la organización de vecinos en defensa del Medio Ambiente y el “No” al Casino, entre otros temas polémicos.

“Hasta que apareció la Biblioteca en La Angostura nunca había ocurrido un posicionamiento cultural político distinto, lo único que se hablaba era de la UCR, PJ o MPN. Empieza a surgir una serie de valores nuevos, surge una nueva voz”, comenta Gerardo Ghioldi, uno de los hacedores de esta iniciativa cultural, social y solidaria que nació en 1991.

Esa impronta le significó a la Biblioteca tener que sortear varios escollos políticos y económicos. Incluso sufrieron un dudoso incendio de la anterior sede –en el actual Registro Civil- en el año 2.000. “Marcábamos una voz diferente y eso no gustó para nada”, agrega Ghioldi.

Pese a los inconvenientes, gracias a la voluntad de los vecinos –la Biblioteca no e s municipal, ni provincial ni nacional- la institución fue creciendo, ganó distintos concursos de proyectos a nivel nacional y hoy es una de las más importantes de la provincia. A fines de 2006 se sancionó una ordenanza de “donante presunto” por el cual todos los vecinos que así lo desean hacen una donación mínima que luego entrega el Municipio a la Biblioteca. Eso les permitió contar con personal y poder impulsar y apoyar distintas actividades.

El próximo gran objetivo es ampliar el actual edificio, ubicado en la plaza de los Pioneros. Ya no tienen lugar para exhibir los libros y eso limita el crecimiento.

“El logro más grande es que la biblioteca esté llena de pibes. Es lo más importante, teniendo en cuenta que la juventud, no se les hace nada desde el estado para crecer y que no tengan que estar en la esquina tomando cerveza”, dice Ghioldi. La mayoría de los chicos que asisten a la Biblio son del nivel primario, por eso el otro desafío, agrega Laura, es ampliar la convocatoria entre los adolescentes. En ese sentido, están dictando talleres especialmente apuntado a ellos.

Los proyectos

El espíritu de la biblioteca es inclusivo y abierto a todo tipo de iniciativas sociales y culturales. Convertirse en un “espacio de encuentro”. De esta manera, por ejemplo, un chico puede entrar a jugar a la computadora pero si otro necesita buscar información o trabajar con la compu, le debe ceder el espacio. La idea funciona y no se generan conflictos, aseguran.

La “Biblio” ha sido la plataforma de proyectos solidarios como la Gratiferia (una feria de intercambio de ropa donde no media el dinero, sino la necesidad) y el Banquito de la Buena Fé, una iniciativa que permitió a pequeños emprendedores iniciar y concretar su proyecto productivo.

En lo estrictamente cultural, en el 99 nació la subcomisión de Archivos del Sur, que sacará próximamente su séptimo libro con la recopilación de testimonios orales de antiguos pobladores. Se trata de un proyecto que apunta a reconstruir la historia de los humildes desconocidos.

“Trabaja con la recopilación de la memoria oral, ya que los libros de historia de La Angostura marcaban la vida del poder dominante, pero no reflejaban la vida de toda la gente, siempre de los grandes pioneros y el poder”, dice Ghioldi.

Desde el 2008 realizan el Festival de Cine de la Lluvia, con proyección de cortos y filmes nacionales e internacionales, charlas de cineastas, talleres y concurso local. Este año se haría el fin de semana largo del 20 de junio.

En tanto el próximo 19 de octubre realizará la 10ma. Feria del libro Infantil y Juvenil, una experiencia que ha ido creciendo año tras año y hoy es una feria reconocida en toda la región. Además de la feria del Libro de Arena, escritores e ilustradores reconocidos de la literatura infantil dictan talleres a docentes y alumnos, y hay charlas y actividades para los chicos de las escuelas.

Para esta feria, cuenta Laura, están trabajando en la edición de un libro de cuentos o historias que sucedan en las bibliotecas populares. Para eso están convocando a escritores e ilustradores que vinieron a la feria para que aporten material. “Con la venta del libro la idea es generar un recurso para poder mantener la feria, que creció mucho y cuesta mantenerla. Y no nos podemos tirar a menos, siempre a más”, asegura Laura.

Otra de las iniciativas que llevan adelante hace tiempo es la actividad de “cuentacuentos”, que realiza principalmente Laura, narradora por excelencia. A veces se realizan charlas en el espacio de literatura infantil que tiene la Biblio, aunque actualmente va rotando por las distintias escuelas y jardines de infantes.

Llevar la “cultura” donde a veces no llega

Una de las primeras “subcomisiones” fue la del cineclub Jorge Prelorán, que actualmente una vez por semana proyecta una película en la Biblio. Durante bastante tiempo el Cineclub salía de “gira” por el interior del interior de la Patagonia, llevando el cine incluso a parajes donde nunca habían visto una película. Además de proyectar films, con el proyector la Biblio colaboró con movilizaciones o reclamos sociales de otras localidades, por ejemplo, con la lucha del “no a la mina” que llevaron adelante los vecinos de Esquel.

Otra particular iniciativa fue la “mochila viajera”, que consistía en dos docentes que con lluvia y frío se paraban en una esquina del barrio Mallín –el más popular y humilde de la Villa- y entregaban libros en préstamos. Luego el proyecto se convirtió en la mochila andariega, que a diferencia de la otra, va de casa en casa.

“Los Chicos de La Angostura”

En la Feria del libro del año pasado la Biblioteca Popular lanzó la edición del primer libro de historia de Villa La Angostura, apuntado a los chicos. El objetivo era no sólo brindar un material de estudio que no existía, sino incluir parte de la historia local que no es tan conocida ni divulgada. , “Los Chicos de La Angostura”, es un libro pensado para alumnos de tercer y cuarto grado de las escuelas primarias locales.

La obra fue escrita por la historiadora y docente universitaria Laura Méndez, autora de “Clarita en el Sur”, y por Víctor Díaz y cuenta con fotos históricas e ilustraciones de la artista local Paola Knotek. El prólogo fue escrito por María Teresa Andruetto. En escuelas primarias de la localidad algunas docentes ya lo han incorporado.

Un poco de historia

La Biblioteca se creó el 25 de noviembre de 1991 como Biblioteca Popular de Villa la Angostura y comenzó a funcionar, con 500 libros, en un edificio que prestó la municipalidad, donde actualmente funciona el Registro Civil.

En 1993 les adjudican un terreno para construir un edificio propio y se comienza la construcción.

En el 2000 se incendia el edificio viejo perdiéndose documentación y libros. El 13 de mayo de ese mismo año se traslada e inaugura el edificio propio y el 14 de diciembre, tras una votación en Asamblea Ordinaria, se decide que la biblioteca se llame Osvaldo Bayer. Hasta ese momento era la Biblioteca de Villa La Angostura. Cuentan que la elección del escritor se debió a su compromiso con los pueblos originarios y su reconocida obra “La Patagonia Rebelde”.

Actualmente tiene 22 mil libros y unos 300 socios activos. No obstante, el uso de las instalaciones es abierto y gratuito.

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