Fue legislador durante nueve años y llega al Instituto Provincial de Juegos y Casinos en reemplazo de Nidia Martini. Aseguró que apuesta al diálogo para resolver las dificultades que hoy aquejan al organismo.
El arribo de Bianchinelli al Instituto parece darle aire nuevo a una institución que fue muy criticada durante 2012. El nuevo director aclaró que llega dispuesto a abrir el diálogo tanto con los empresarios privados como con el sector gremial.
Hace tiempo que la empresa privada Mendoza Central Entretenimiento (vinculada con el grupo Vila-Manzano) presiona al Instituto de Juegos y Casinos para que se cumpla el último tramo del contrato, que eleva del 40 al 47 por ciento la rentabilidad sobre la recaudación general de las máquinas. A pesar de que dijo no haber leído el expediente, Bianchinelli aseguró que "entiendo que las empresas quieran ganar dinero, pero no vamos a permitir que lo hagan en perjuicio del Estado".
De todas maneras, remarcó que "hay que evitar cualquier situación conflictiva que le haga daño a la provincia. La verdad es que hasta el día de hoy no me he interiorizado en el tema, por prudencia y por respeto a la gestión saliente. Hay que ver el convenio y determinar si se cumplen los términos legales", manifestó.
"Las reglas del juego tienen que ser claras y equilibradas y tenemos que brindarles seguridad jurídica a los privados. Pero las garantías tienen que ser recíprocas para que la provincia tenga el ingreso correspondiente", agregó.
Además, el hombre que ahora ocupa el lugar que, hasta el miércoles, fue de Nidia Martini dejó claro que también apuesta al diálogo para resolver otra cuestión conflictiva que en la actualidad existe en el Casino: la tensión con el sector gremial.
"Quiero juntarme con los representantes gremiales para conocer sus inquietudes. A partir del diálogo se puede llegar a buen puerto", explicó.
"Entre todos debemos poner al Instituto de Juegos y Casinos en una situación óptima. Profundizando lo que se ha hecho bien y mejorando lo que no", subrayó.
"Una ley de difícil aplicación"
Los problemas que deberá enfrentar el nuevo director del Casino no terminan ahí. Otro tema que tendrá que resolver es el de la ley que reglamenta el "Fondo Provincial Educativo", para la creación de Salitas de 4 años.
De acuerdo con la ley, tanto el casino estatal como los privados deben cobrar una suerte de entrada a cada persona que ingresa a las salas de juego. El importe está calculado como una proporción de la apuesta mínima en una mesa de ruleta del Casino de Mendoza. Y ese importe debe ser rendido a la Dirección de Rentas –con información detallada sobre la cantidad de jugadores que pasaron por los locales- para que luego pase a la Dirección General de Escuelas (DGE) para su administración.
Esto nunca se cumplió, y en su momento el gobernador Francisco Pérez lo justificó explicando que esta la ley es muy difícil de aplicar.
"Yo siempre he dicho que las leyes que son votadas en la Legislatura se deben cumplir. Pero esta ley es una buena iniciativa, aunque de muy difícil aplicación", declaró en la misma sintonía el director Bianchinelli. "Hemos tratado de corregirla en el nuevo presupuesto", aclaró.


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