Más de un millón de personas ovacionaron a los príncipes William y Catherine. La guardia de seguridad se replegó y la gente ocupó toda la plaza frente al palacio. Los flamantes esposos y ahora duques de Cambridge saludaron desde el balcón y se dieron su primer beso en público
El príncipe Carlos y Lady Di, el día de su enlace, se besaron en aquel balcón engalanado en colores rojo y oro para la ocasión.
No fue la única tradición que el príncipe William retomó de sus padres. Junto a Catherine, cumplió con el desfile protocolar a bordo del carruaje real State Landau, fabricado en 1902.
El mismo, que también había trasladado a Carlos y Diana aquel 29 de junio de 1981, hoy recorrió las calles de Londres ante la ovación de un millón de personas congregadas para ver al nuevo matrimonio real.
Sonrientes y relajados, William y Catherine no dejaron de conversar entre sí desde que salieron de la abadía de Westminster hasta llegar al Palacio de Buckingham, escoltados por la Reina Isabel y el Duque de Edimburgo.
En el Palacio, los 650 invitados aguardaron hasta su llegada el comienzo de los festejos, que se prolongarán a lo largo de toda la jornada.
Un breve desfile aéreo, que fue contemplado por los recién casados desde el balcón, cerró la parte pública de la ceremonia de la boda.
A continuación del convite ofrecido por la reina Isabel, William y Catherine se retirarán a descansar y prepararse para la cena de la noche, a la que asistirán sus 300 familiares y amigos más íntimos.
La ceremonia
El obispo de Londres, Richard Churches fue el encargado de celebrar la unión de William y Catherine.
Churches, quien también presidió la ceremonia de Carlos y Diana, pidió a ambos que recuerden "lo que es importante en la vida, y sean generosos".
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