Ganó en Campania, Lazio y Calabria. Y disputaba Piamonte. Avanza la Liga Norte.
Ese fue el resultado global de las elecciones regionales iniciadas el domingo y concluidas ayer con un reñido escrutinio en Lazio y en el Piamonte y con una marcada abstención: fue del 63,6%, un índice particularmente alto ya que un tercio de los 41 millones de electores desertaron de las urnas. Se trató de la participación más baja en los 15 últimos años, según indicó el ministro del Interior, Roberto Maroni, tras el cierre del comicio.
En la elección de 2005, la centrosinistra había acaparado once de las trece regiones en disputa y la centroderecha obtuvo sólo dos. Ahora, la oposición de izquierda retuvo el poder en siete regiones, la derecha ganó en 5 y anoche se discutía voto a voto el recuento de sufragios en el Piamonte, con grandes chances de que la alianza berlusconiana se impusiera. Italia está dividida en 20 regiones.
Al cierre de esta edición, tras un largo y febril escrutinio, la sindicalista berlusconiana Renata Polverini logró superar en el Lazio a Emma Bonino, candidata de la centroizquierda, con el 50,4 contra el 49. En Piamonte, donde faltaban contar apenas 200 mesas, el centroderechista Roberto Cota sumaba el 47,5% de los votos contra el 46,8% de Mercedes Bresso, la presidente saliente de la región, de la alianza de centroizquierda.
Para los analistas los resultados van dibujando una consolidación de la hegemonía de la alianza de derecha entre el partido de las Libertades de Silvio Berlusconi, que mantuvo sus posiciones, y la Liga Norte de Umberto Bossi, muy fuerte en las ricas regiones septentrionales, que por primera vez logró consagrar un cantidato seguro, el ministro de Agricultura Alfredo Saia, en la región del Véneto, y probablemente a Roberto Cota en el Piamonte.
La oposición de centroizquierda, que en 2005 había conquistado once de las trece regiones en disputa, dejando a las derechas sólo Lombardía y Véneto, llegó en condiciones de debilidad a la cita electoral y logró retener siete regiones. En primer lugar los tradicionales bastiones "rojos" de la Italia central: Emilia Romaña (Bolonia), Toscana (Florencia), Las Marcas (Ancona) y Umbria (Perugia), a las que se agregaron en el sur Basilicata (Potenza), Puglia (Bari). En el norte, la centroizquierda ganó en Liguria, cuya capital es Génova.
La victoria del presidente regional saliente Nicky Vendola en Puglia tiene dimensiones políticas importantes, porque pone un nuevo liderazgo en la confusa oposición de centroizquierda. Homosexual, católico, comunista, todo a la italiana, con un gran prestigio por su honestidad personal, Vendola no pertenece al partido Democrático pero seguramente protagonizará un movimiento para intentar la refundación de la alicaída "sinistra" italiana.
Los datos electores mostraron que el partido Democrático, en cuyo origen se sitúa el disuelto partido Comunista más grande de Occidente en las épocas de la Guerra Fría, sigue declinando lentamente pero sin remedio, con pérdidas vistosas de porcentajes en el norte, pero también en los bastiones de la Italia central. El PD logró mantenerse en un 25% a nivel nacional. La centroderecha consiguió buenos triunfos en Calabria y Campania (Nápoles), dos regiones cuyos gobiernos pertenecían a la oposición de centrosinistra.
En Lombardía, la más importante de las regiones italianas, su presidente Roberto Formigoni cosechó el 56% de los sufragios contra el 33% del aspirante opositor. En el Véneto, el ministro Saia trepó al 60%, mandando a la esquina, con un 29,8%, al candidato de centroizquierda
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