El pontífice Benedicto XVI hizo sus valijas y dejó Tierra Santa, después de una gira de ocho días que lo llevó por Jordania y las ciudades de Belén y Jerusalén. Ayer, en su último discurso antes de abandonar Israel, el Papa condenó al Holocausto y apoyó la creación de un Estado palestino. "Hagamos que la solución de los dos Estados se vuelva una realidad, llevando esperanza a las muchas otras regiones que son afectadas por el conflicto", instó el religioso.
"Pido que se reconozca universalmente el derecho de existencia del Estado de Israel, para que viva en paz y seguro dentro de fronteras internacionalmente aceptadas", aseguró. También condenó a los que continúan negando el Holocausto y a los dirigentes que difunden el antisemitismo en el globo. Ahora sí, Netanyahu sonrió con ganas.
Benedicto XVI dedicó su último discurso en tierra israelí al tema que fue una constante a lo largo de los últimos dos días, el Holocausto. Recordó su visita a Auschwitz hace tres años y los oscuros recuerdos que revivió en cada uno de los lugares históricos que visitó en la gira. "No puedo dejar de pensar en el campo de la muerte en donde tantos judíos –madres, padres, maridos, esposas, hermanos, hermanas, amigos– fueron brutalmente exterminados bajo un régimen ateo que propagandizaba una ideología de antisemitismo y odio", dijo.
"Apelo a todos los pueblos de estas tierras para que no se derrame más sangre: ¡No más combates, no más terrorismo, no más guerra!", señaló. Con esa frase cerró una gira muy vigilada, criticada, pero ante todo tensa.


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