Fue el que se hizo anoche dentro de la Catedral, por la lluvia. Hubo zamba, chacarera, carnavalito y una coreografía con el público.
Entre los bailes de la obra, María y José se movieron al ritmo de una zamba; luego del nacimiento de Jesús hubo una chacarera protagonizada por otros actores; un grupo de angelitos acopló otra coreo con velas encendidas y unos pastorcitos danzaron un carnavalito. En el cierre, además, los actores fueron a buscar a personas del público para el baile final, tratando de que siguieran la coreografía previamente armada.
El Belén Viviente también buscó involucrar al público de otras maneras. Por ejemplo, el viaje de María y José para ver a Isabel se representó con los actores paseando entre la gente y saludándola, los Reyes que buscaban al Mesías aparecieron entre los asistentes regalando golosinas a los niños que estaban sentados y hasta al sacerdote Rómulo Cámpora intervino para arrodillarse ante el bebé que actuó de Jesús recién nacido, junto a dos asistentes que estaban en primera fila y que fueron invitadas a participar.
Por su parte, este año los organizadores buscaron que los diálogos utilizaran algunos modismos actuales, a la vez que el lema fue ‘Familia, la vida es más’. El Belén Viviente se concretó tras la misa, que comenzó en las escalinatas del templo y también debió terminar en el interior por el mal tiempo.
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