Cambiante. Belgrano, que había hecho figura al arquero rival, logró sobreponerse del 0-1 parcial.
Zielinski eligió aguantar con su equipo agazapado atrás, pero le dio resultados eso de achicar espacios entre la defensa y el mediocampo.
Sin comodidad para maniobrar, Olimpo se repitió en centros (31 en toda la tarde), facilitándole la tarea a Olave y a los centrales de la “B”.
De a poco aparecieron los claros en el territorio aurinegro, donde Pereyra y Márquez se debatían con Furios y compañía casi siempre en inferioridad numérica. A través de Farré y de Velázquez se hizo la luz para la “B”. El capitán ocupó espacios con inteligencia y se ocupó de iniciar y/o clarificar cada intento ofensivo de Belgrano.
Así las cosas, Olave, en un extremo de la cancha, tuvo cada vez menos trabajo y Champagne, en el otro, comenzó a erigirse en el máximo responsable del 0 a 0. Belgrano se fue al descanso pensando que merecía y podía llevarse algo más que un punto, y reanudó con la idea fija de concretar aquel presagio.
Volvió a sufrir en el arranque pero después entre Pereyra, Márquez y Velázquez obligaron a que Champagne ratificara su gran tarde.
La expulsión de Barrios, por una gresca con Musto, le complicó las cosas a la visita. No sólo salió “el Picante” si no que ya no fue tan sólido con Rodríguez de central y Aveldaño de lateral. A los 33, lo inesperado: la docena de córners llegó con yapa para Olimpo, y el movedizo Cerutti “clavó” un 1 a 0 que parecía difícil de remontar. Pero Belgrano no lo dejó ni festejar.
Bueno, que había ingresado por Velázquez, le puso el broche a un “flor” de centro de Álvarez en el Día de la Primavera. Después hubo que aguantar. Aunque se había merecido ganar, no era cuestión de volverlo a perder.
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