El ministro de Salud desea cambiar el modo de contratarlos, para que trabajen ocho horas diarias. Hoy, 83% de la planta estable cumple la mitad de esa carga horaria. El objetivo, mejorar la atención.
El primer paso que ha dado el ministro es una especie de censo de todos los médicos (clínicos, pediatras, no bioquímicos y radiólogos) que integran el sistema público de salud, para saber exactamente qué tipo de relación contractual tienen: si son de planta, contratados o realizan prestaciones puntuales. También quiere saber cuánto cobran.
Podría parecer extraño que ese ministerio no lo sepa, pero la liquidación de los haberes está a cargo de Hacienda y para los funcionarios de Salud esos números no están claros, al menos en lo comparativo.
Hasta ahora han sido censadas 11 áreas departamentales y 15 hospitales, entre los que se encuentran los principales. Aún faltan siete municipios y nueve nosocomios más.
Los datos relevados indican que, de los 1.719 médicos de planta, 83% trabaja 24 horas semanales y muy pocos tienen una dedicación casi exclusiva (ver cuadro).
Sobre estos profesionales sería realizada la mayor cantidad de cambios,porque se les ofrecería extender su jornada laboral a 36 o 44 horas, con la opción de bloqueo de título.
Esto significa que el ciudadano común podría acceder al servicio sanitario de lunes a viernes de 8 a 20 con mayor cantidad de médicos en las guardias hospitalarias y en los centros de salud.
Como es de suponer, más horas de trabajo implicarán más honorarios. Por eso el ministro también echó el ojo a los montos que se invierten por contratos de servicios y prestaciones.
Ahí las cifras son sorprendentes: hay 320 médicos contratados en forma temporal y otros 493 que hacen prestaciones. Por ejemplo, muchos anestesistas tienen cargo de planta y para asistir cirugías durante más días o hacer guardias reciben el pago de un monto, según la cantidad de participaciones que tengan en un mes.
Solamente para pagar contratos y prestaciones, el Estado desembolsa $2,135 millones por mes.
Por eso, Behler razona así: “Si ya gasto plata para pagar estos contratos y prestaciones, por qué no pagarles más a quienes ya tienen un cargo o crear nuevos cargos, para que la gente tenga más servicios. Pero no de cualquier manera, sino de acuerdo con las necesidades de cada hospital; entonces, un médico trabajará de 8 a 16 y otro de 10 a 18”.
La jugada del vehemente neumonólogo cuenta con amplio respaldo del gobernador Celso Jaque. Pero la idea es lograr consensuar estos cambios con la mayor cantidad de sectores involucrados, como el gremio, las universidades, la oposición y el Círculo Médico, para que las modificaciones sean sostenidas a través del tiempo y más allá de los colores políticos.
De ahí que en principio se haya pensado en establecer por ley el modo de contratar a los médicos para dejar definitivamente atrás el pago por prestaciones y contratos, y de paso cumplir con un viejo reclamo de los médicos: ingresar a planta permanente y por concurso, acallando a AMPROS.
De todos modos, el ministro se ataja ante las inevitables críticas que espera por su proyecto y advierte: “Esto no es la panacea ni va a solucionar todos los problemas de Salud, pero será una mejora para la gente y también para los colegas”.
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