Este mismo sujeto ya había sido condenado por asesinar a Susana Aguilar. El fiscal y la querella mantuvieron la imputación de homicidio doblemente agravado, y pidieron reclusión perpetua. La defensa pidió su absolución por el beneficio de la duda.
Finalmente en la jornada de ayer, se llevó a cabo la última audiencia del juicio que se seguía en la Cámara Penal Nº 3 en contra de Damián “Bebe” Cano, quien estaba siendo juzgado por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y femicidio, y por el cual -luego de deliberar los jueces- fue condenado a la pena de prisión perpetua.
Previo a dar a conocer su fallo, los jueces Marcelo Soria, Patricia Olmi y Jorge Palacios, escucharon atentamente los alegatos. El primero en hacer uso de la palabra fue el fiscal, Rubén Carrizo, quien hizo mención, primeramente, a las coincidencias que había entre el crimen ahora juzgado con el homicidio de Susana Aguilar -por este hecho fue condenado también Cano-, los cuales se cometieron con poco tiempo de diferencia.
Asimismo, Carrizo sostuvo: “No hay nada que muestre que la víctima se defendió, la herida fue sorpresiva, inesperada y solapada”. En cuanto a las heridas, el fiscal indicó que “la cuarta herida fue por de más, matar por matar, si la víctima no se defendía”.
En cuanto a los motivos que llevaron a Cano a cometer el brutal crimen, el fiscal puntualizó que “puede ser enfado, pérdida del control -sobre la víctima- y quererla recuperar”. Además, remarcó que en el caso de Susana Aguilar, el motivo que tuvo Cano fue “sacar del medio” a la mujer que interfería en la relación con su hija, mientras que con la psicóloga Rojas fue mantener “el control” sobre la misma. Luego, el representante del Ministerio Público hizo referencia a una entrevista con una psiquiatra, donde el informe lo menciona como “manipulador, agresivo”.
Sobre la base de estos fundamentos, el fiscal Carrizo pidió que sea condenado a la pena de reclusión perpetua. En igual sentido se expresó el representante de la querella, Enrique Lilljedahl, quien argumentó su pedido señalando que “Cano formaba parte del círculo íntimo de María Eugenia”.
Además, señaló que el sujeto aprovechó que Rojas estaba triste y necesitaba ser escuchada por un amigo, “pero Cano fue al departamento decidido a matarla”. Por otra parte expresó que “Cano, sin ninguna necesidad, le infringió sufrimiento a María Eugenia”, ya que la apuñaló tres veces; “se calmó, se enfrió”, para luego apuñalarla una cuarta vez con fuerza y llegando a rotar el cuchillo.
Tras estos alegatos, tuvo la palabra el defensor oficial, Vicente Olmos Morales, quien pidió la absolución para “Bebe” Cano por el beneficio de la duda, ya que “la prueba no lleva a que mi cliente haya estado en el lugar (...), no existía motivo para cometer tan aberrante crimen”.
Al hacer uso de la última palabra, el acusado sostuvo: “Estoy de acuerdo con mi defensor, estoy seguro, bastante seguro, de mi inocencia”.
Veredicto
Tras un cuarto intermedio, los jueces, por unanimidad, decidieron condenar a prisión perpetua a Damián “Bebe” Cano por el delito de homicidio, doblemente agravado por alevosía y femicidio. Asimismo, se le unificó la pena, ya que había recibido la misma condena por el homicidio agravado por alevosía y ensañamiento de Susana Aguilar.
Conocido el fallo, los familiares y amigos de la psicóloga María Eugenia Rojas quebraron en llanto, y sólo los calmó saber que hubo justicia.
Por primera vez
Cabe mencionar que esta es la primera vez que en el ámbito de la Justicia local una persona es condenada a prisión perpetua por dos hechos de sangre, y que las víctimas fueron mujeres.
El brutal crimen
El hecho por el cual fue juzgado “Bebe” Cano sucedió el 29 de enero de 2013. En aquella oportunidad, el condenado, utilizando un cuchillo atacó a la joven psicóloga en su departamento de avenida Virgen del Valle, y luego intentó prenderle fuego para cubrir su crimen.
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