La ministra de Desarrollo Social repasó la génesis del acuerdo con el Cerela que permitió distribuir la cepa en todas las escuelas de la provincia a través del yogurito y del biosec y destacó el reciente acuerdo con el sector privado para que el producto llegue a todos en las góndolas en distintas presentaciones y con precios al alcance de todos
Desde hace ocho años, el Ministerio de Desarrollo Social, en articulación con el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela), los ministerios de Desarrollo Productivo y productores de la cuenca lechera de Trancas, desarrolla el programa Yogurito Escolar que permite a toda la población escolar pública del nivel inicial y primario acceder a los beneficios del probiótico.
Ahora, se abre la oportunidad de comercialización de la cepa probiótica en distintas presentaciones, como yogur, queso y dulce de leche, que permitirá a los tucumanos acceder a los beneficios de la bacteria y a un costo muy conveniente. Además, posibilitará a los productores tranqueños vender toda su producción.
La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin dio detalles de la implementación del principio probiótico desde sus inicios hasta la actualidad.
¿Cómo surgió la idea de desarrollar el yogur probiótico en sus comienzos? -Recibimos en 2006 una propuesta de la entonces secretaria de Ciencia y Técnica junto con el Cerela, que había descubierto una cepa para poder trabajar con un probiótico para el mejoramiento de la defensa de la salud de los niños. Realizamos una prueba en los comedores de la zona del exbasural de Los Vázquez, donde los chicos vivían entre la basura. Tenían eccemas, parásitos y la situación alimentaria era todavía difícil.
¿Cómo fue su implementación inicial? -Trabajamos en aquel momento junto al Ministerio de Salud, porque los chicos necesitaban los controles médicos y ser desparasitados; así, empezaron a recibir el yogur con el probiótico dos veces a la semana. Esa experimentación se realizó durante seis meses y arrojó resultados que fueron muy significativos, por lo cual el Ministerio de Desarrollo Social resolvió suscribir un convenio con el Cerela para comprarle el producto y a través de un acuerdo con los pequeños productores lecheros de Trancas, se logró implementar el producto en el yogur. El sector lácteo estaba en dificultades y la intención del gobierno era fortalecer la cuenca lechera y se llegó a un acuerdo con la empresa Cerros Tucumanos para que elabore el producto.
Esa articulación inicial del Estado con los productores ¿obtuvo prontos resultados? -SÍ. Se fortaleció la cuenca lechera y para mejorar la producción se le proporcionó maquinaria desde Nación a Lucas Médici, titular de Cerros Tucumanos, para que pueda emplazar una sacheteadora para fraccionar el yogur, mientras que el Ministerio de Desarrollo Social le compraba el producto al Cerela para que pueda ser llevado a los niños.
¿Cómo fue su distribución? -En un principio, se distribuyó en escuelas del Gran San Miguel de Tucumán, donde se concentra casi el 65 por ciento de los niños que concurren a clases. Elegimos esa franja porque queríamos que la inversión diera un resultado muy fuerte y que no hubiera un gasto adicional en el traslado puesto que era necesario una cadena de frío para el producto.
Con posterioridad, el Cerela logró avanzar en que la Cepa del probiótico pudiera ser en polvo. Eso permitió que en el gran San Miguel de Tucumán se diera el yogur en forma líquida y a partir de allí, en todo el interior de la provincia se le diera leche chocolatada con el probiótico.
Esto fue así en todo este tiempo, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación aportó los recursos adicionales para poder entregar el probiótico no sólo en Tucumán sino en algunas otras provincias. En San Juan por ejemplo, se instaló una fábrica, pero en el resto (Santiago del Estero, Entre Ríos y Misiones) se está entregando el probiótico en polvo.
Tucumán se destaca por haber sido el polo creativo del probiótico…-Así es, Tucumán tiene el Centro de referencia para Lactobacilos, el Cerela, que le permite acceder a los productores lácteos a un producto diferencial que a muy bajo precio puede llegar a los niños, como política social. Los probióticos que existen en góndolas están a precios muy altos y ahora todos los chicos cuyas familias no le pueden comprar tendrán la misma oportunidad. Ese fue el sentido por el cual el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación mantuvo la patente en manos del Estado y con fines de políticas alimentarias.
Por eso el producto logró una amplia visibilización en estos años de desarrollo… -Sí. El año pasado viajaron varios empleados del Ministerio de Desarrollo Social junto a la empresa que produce el yogur y fue presentado en Tecnópolis a todos los ministros de Desarrollo Social de América Latina que estaban en Buenos Aires.
¿Cómo llegará ahora el probiótico a la cadena de comercialización? -Como una primera etapa, se ha conformado una Mesa de Lechería, que viene trabajando desde el el sector público con los ministerios de Desarrollo Social y Desarrollo Productivo, la Cooperativa Láctea Aproleche, productores y la empresa que lo fabrica. Ahora, los productores lácteos están en condiciones de no malvender la leche líquida en otros lugares, porque la investigación del Cerela ha permitido que además del yogur se pueda integrar la cepa en queso y dulce de leche.
¿Qué resultados se esperan de este inicio? - La articulación va a fortalecer al productor y la decisión es sacar el producto con otra marca, que es Ñulac, al mismo precio del yogur común. Además se distribuirá en envases de litro. Respecto al queso, será el tipo Tybo, producido al costo del queso común, pero con un valor diferencial de vital importancia, porque que mejorará las defensas de los niños y de los adultos mayores que lo consuman y al alcance de toda la población. La cepa le otorga un valor agregado que sólo está en nuestra provincia y a disposición de los tucumanos a partir de ahora.
Además de lo social, propendrá al desarrollo económico del sector lechero… - Las idea que se plantea en el sector privado es llegar a que pueda ocuparse en forma total la producción lechera que alcanza los 450 mil litros, además poder venderse en otras provincias y al mundo. Es una investigación del Conicet que esta puesta a disposición de las políticas públicas hacia el sector privado, que a lo pequeños productores les ha permitido fortalecerse cuando estaban terriblemente caídos al inicio de la gestión. Esto tiene mucha importancia, porque no hay todavía políticas públicas como la de estos once años que han hecho posible que una cuenca lechera que no puede competir con otras cuencas de la Pampa Húmeda sí pueda hacerlo merced a este valor diferencial que sólo tiene Tucumán.

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