La Bayadera ovacionada entre la magia de los bailarines consagrados y el talento local

La Bayadera ovacionada entre la magia de los bailarines consagrados y el talento local
De pie y por varios minutos el cerrado aplauso del público consagró a la nueva actuación del Ballet del Centro del Conocimiento con la participación especial de los consagrados bailarines Herman Cornejo y Luciana Paris.
En el inicio del Primer Acto en la adoración del fuego en el Tempo, uno de los que se destaca a puro talento es el faquir principal interpretado por Vinicius Moretti, miembro de la compañía local que no solo recrea figuras complejas a la perfección, sino también luce un físico esculpido cuya impresión lleva al espectador a recordar a los dioses griegos con cuerpos perfectos a lo que suma delicadeza y precisión.

Luciana Paris en el papel de Ninika se luce y flota en el escenario desplegando belleza, sensibilidad y pasión por la danza. Junto a Herman Cornejo en el papel de Solor, quien una vez más demostró porqué es considerado uno de los mejores bailarines del mundo con una técnica inquebrantable además de una interpretación actoral que llega a angustiar a la platea, merece un apartado la brillante participación de la primera bailarina del ballet del Centro del Conocimiento, Solange Carames en el papel de Gamzatti, confirma la teoría de que Misiones nada tiene que envidiarle a las mejores academias de ballet del mundo.

En tanto Denison Pereira Da Silva quien encarna el ídolo de Oro y es también parte de la Compañía local, refleja el talento con velocidad y fuerza. A la sanguínea interpretación de cada una de las figuras se suma el ballet de varones y el de mujeres con un vestuario donde vuelve a lucirse Pamela Galián, Pablo Cabrera y Soledad Mosqueda. En tanto en el diseño y la realización de la escenografía de la mano de Máximo Muller y Gerando Aranda hacen de la pieza un espectáculo exquisito para entendidos como para quien lo ve por primera vez.

Final contundente

Solor invadido por la culpa tras la muerte de su amada cae entre los fantasmas del opio y ve en las bayaderas al amor perdido. En la última parte de la obra, Luciana Paris y Herman Cornejo, ambos miembros del American Ballet Theatre, regalan al público su pasión y calidad. Complementados y compenetrados recrean las escenas despertando aplausos cerrados y desatando la locura del público que en el final aplaudió de pie a los artistas.

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