La izquierda independista vasca presentó ayer un nuevo partido político cuyos estatutos rechazan claramente la violencia desplegada por la organización terrorista ETA. El partido, cuyo nombre recién hoy sería revelado, participaría en las próximas elecciones municipales y reúne militantes del desaparecido Batasuna, prohibido por el gobierno español por ser el presunto brazo político del grupo separatista.
De todos modos, la legalidad del partido permanece incierta . “Si ese rechazo (a la violencia) en los estatutos ( ...) que han presentado permite sortear, salvar, acabar con esa situación de ilegalidad, o no, es una decisión que corresponde a los jueces”, aseveró Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente español y ministro del Interior.
Para ser autorizado, el nuevo partido tendrá que presentar sus estatutos al Registro de partidos políticos del ministerio del Interior, y entonces la solicitud de inscripción será remitida a la Fiscalía General del Estado para determinar si la nueva agrupación sufrirá o no el mismo destino que Batasuna.
Este último tuvo una corta vida: apareció en 2001 y al año siguiente se instauró la Ley de Partidos en España, que impide, según su texto, que un partido político apoye “políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas”. Desde ese entonces, por su vinculación con ETA (Euskadi Ta Askatasuna), Batasuna no ha podido participar de elecciones democráticas.
Pese a los estatutos, existen dudas de que el nuevo partido obtenga un dictamen favorable de parte de la Justicia . El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, estima que los tribunales no decidirán a favor, al menos que haya un corte “irreversible y tajante” entre el partido y la ETA.
Rubalcaba, por su parte, señala que los estatutos no son argumento suficiente. “Son muchos años de violencia y la credibilidad de Batasuna es lo que es”, dictaminó el vicepresidente.
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