En la “batalla en el tránsito”, las motos están ganando

La desproporción entre las partes es mayúscula por lo que los operativos quedan “cortos”, particularmente en el caso de las motocicletas con escapes libres que motivan el malestar en estas noches de verano, cuando los vecinos quieren disfrutar en las veredas del Centro. Los pergaminenses están hartos de quienes califican como inadaptados.

Si bien hubo secuestro de motos por incumplimiento a las leyes vigentes en materia de tránsito, hasta el momento el esfuerzo no alcanza y en esta lucha los fanáticos de los escapes libres se están llevando la victoria frente a los operativos puestos en marcha por el Municipio. Porque es dable reconocer que están los motociclistas que trabajan, otros que pasean y simplemente se trasladan sin contaminar sonoramente el ambiente y están los otros, a quienes nos referimos, que utilizan las calles de la ciudad como pistas de picadas, piruetas y competencia de motores.

Estas motocicletas reformadas con escapes libres dominan las calles de esta ciudad particularmente en horarios en que la mayoría de los pergaminenses están disfrutando del aire libre en Avenida de Mayo o bien en otros sectores que son propicios para descansar después de jornadas agobiantes.

Algunos vecinos afirman que los motoqueros sobrepasan la capacidad de control de las autoridades y el ruido provoca molestias a los frentistas, que a pesar de hacer reclamos, continúan padeciendo este problema. El aumento del parque de motos y los problemas que en consecuencia se presentan a la hora de llevar a cabo un control abarcativo son una realidad, en parte numérica, pero también hay trabas jurídicas que impiden a los inspectores poder hacer un seguimiento cuando los conductores irresponsables birlan su presencia en medio de avenidas importantes y ante la mirada del resto de los transeúntes que muchas veces comprenden a los agentes de tránsito que quedan “entre la espada y la pared”.

Respeto en el olvido

Los pacientes internados en los sanatorios céntricos son los que más sufren, aunque en los barrios la situación no es distinta.

Tal vez sea una moda, pero cada vez más expandida: es frecuente ver cómo los propietarios desarman sus motos para tunearlas, sacar los espejos, liberar los escapes y luego acercarse al Centro en busca de diversión y a exhibir su obra.

Cada vez son más los motoqueros que se animan a liberar los escapes, haciendo que esta hasta hace poco tiempo tranquila ciudad, vaya cambiando y quedando presa del ruido que entorpece las amenas conversaciones en las mesas callejeras de bares, restaurantes y heladerías, llegando incluso al interior de las viviendas con sus ventanas abiertas por el calor generando; esto además del descontrol en el tránsito que provoca las aceleraciones continuas para hacer notar las adaptaciones del vehículo. Algunos vecinos, ya resignados, piden solución a las autoridades locales. “Todos los días los inadaptados se pasan molestando a los vecinos con su infernal ruido; pasan a metros de la Cínica Pergamino donde hay personas internadas y parecen que lo hacen intencionalmente porque en ese momento es cuando más aceleran”, señaló un comerciante que tiene su negocio gastronómico en el sector céntrico. “Las mayoría de las motos no tiene espejos ni luces; la zona de Florencio Sánchez es uno de los lugares donde se hacen ‘picadas’ aunque también se hizo una ‘pista’ en el camino a Bigand, pasando el Taller Protegido”, agregó una vecina del barrio Santa Inés que se comunicó al Diario.

No es saludable

Estar constantemente expuesto al ruido vehicular puede generar perjuicios evidentes en la salud, como la pérdida de la audición. Pero también estos ruidos molestos provocan problemas a nivel psicológico de la persona, afectando tanto el rendimiento laboral como la vida de relación. Hipertensión, estrés, dolores de cabeza, trastornos digestivos, desequilibrios hormonales, fatiga y bajas en el sistema inmune, son parte de los efectos poco evidentes de la contaminación sonora. A los altos niveles de sonidos emitidos por los caños de escape libres o deportivos, se le suma una gran cantidad de motociclistas que, con el afán de “tunear” sus motos, le colocan parlantes con la mayor potencia sonora posible. Esta actitud genera un gran descontento en los pergaminenses que con el fin de distraerse van a tomar un café o pasean por el Centro pero al volver a sus casas se encuentran que están más estresados que cuando salieron.

“Hora libre”

Si bien los controles se están concretando en algunos momentos del día, es evidente que los motociclistas están aprovechando la “hora libre” para hacer de las suyas en calles céntricas de Pergamino; en la noche del viernes y madrugada de ayer hubo problemas en varios tramos de Avenida de Mayo, donde aquellos que estaban disfrutando de la velada tuvieron que soportar los ruidos de escapes libres y “cortes” que comúnmente se hacen para generar mayor descontrol. Pero lo más grave es que la paciencia tiene un límite y algún conductor responsable que transita paseando por el radio céntrico podrá cansarse de estos inadaptados y provocar un grave accidente con tan solo “encerrarlos” cuando pasan cerca de él.

Dónde denunciar los escapes libres

En este último tiempo la Municipalidad ha promocionado varias vías de comunicación para tener un contacto permanente con los vecinos; desde el 147 para hacer los reclamos vinculados a servicios públicos hasta la página Web para tramitar las moratorias fueron publicitadas por la Comuna para acercarse a la población con el fin de mejorar cada uno de los trámites que generalmente se hacen en dependencias públicas.

Ahora bien; si un ciudadano está disfrutando de la noche en una confitería o en su vereda y a cada rato le pasa una moto cerca con escape libre impidiéndole poder pasar un momento grato ¿qué debe hacer? Tendrá que llamar al Sistema 108 para denunciar las maniobras imprudentes y la operadora deberá avisar a la patrulla urbana que esté más cerca del lugar indicado por el vecino para proceder como marca la normativa vigente ya que estos motociclistas infringen siempre una legislación, ya sea en materia de tránsito como de seguridad ciudadana.

Personal municipal abocado a este servicio de control permanentemente acompaña a los agentes de Inspección General para evitar que sean agredidos aunque ahora también se sumaron los efectivos de la Policía bonaerense, tanto de seguridad como Investigación.

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