El oro y el barrio

El oro y el barrio

Racing se vengó del torneo pasado con Milito como símbolo y goleador. Mientras Almirón teclea, la Academia tuvo su gran domingo. Las cargadas al rival, un especial de Olé sobre el gran Diego, la superinfo del clásico y más. Motivación sobra para el partido del jueves...

"Oh oh, oh oh oh, Milito hay uno solo, oh, oh, oh...". Acalambrado, dejando hasta la última gota de sudor, Diego Milito fue el símbolo del triunfo de Racing. Autor del gol que marcó la victoria ante Independiente, el ídolo marcó el camino en cuanto a cómo jugar este tipo de clásicos: con alma y vida. La Academia lo ganó porque sus joyas futbolísticas (Milito y Bou, sobre todo) brillaron sobremanera y porque todo el equipo lo jugó como en el barrio, dejando todo por el honor más que por los tres puntos. En la otra vereda se vio, nuevamente, a un Independiente tibio, de buenas intenciones pero frágil en el fondo y livianito adelante. Para colmo, su capitán y pieza clave, Federico Mancuello, cerró su floja tarde con una expulsión impropia de un referente: con un tremendo planchazo a un rival como muestra de la impotencia por saberse derrotado. Bien por Germán Delfino, que tuvo una buena actuación: acertó en el penal (hubo foul de Cuesta a Acuña). Eso sí, se quedó corto con la amarilla a Acuña por un patadón a Tagliafico en el primer tiempo.

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