El barrio Libertad está formado por 24 manzanas delimitadas por las avenidas Libertad y Rivadavia, y las calles Dulbecco e Italia. Días pasados, luego de realizada una asamblea para la renovación total de la comisión directiva, la misma quedó acéfala, ya que no se presentó ninguna lista y los integrantes anteriores decidieron no seguir haciéndose cargo.
El barrio Libertad es tranquilo, de casas bajas. El esfuerzo de sus habitantes hizo que en los últimos años pudieran llegar los últimos servicios que le faltaban, como el asfalto.
“En estos años hemos logrado muchas cosas para el barrio y también quedaron algunas pendientes. Tenemos todos los servicios completos: agua, cloacas, gas natural y asfalto, que lo hicimos hace unos tres años. Lo único que pedimos es que le asignen un sentido único a las calles interiores del barrio, porque el tránsito es un desastre. Cuando se hizo el reclamo dijeron que estaban pintando toda la cartelería nueva y que lo iban a solucionar, pero de esto pasaron casi tres años. Otra cosa pendiente, pedida y prometida por el municipio, es que iban a cambiar las luminarias, iban a sacar las luces colgantes y poner columnas. Todo iba a estar hecho el año pasado, pero no pasó nada. Las luminarias son todas colgantes y nosotros iniciamos un expediente para que se haga la reconversión, se había hecho el registro de oposición, estaba todo por hacerse, pero aún sigue todo igual. Actualmente, hay algunos palos vencidos, pero la iluminación está”, manifestó la vecina.
Infraestructura
Los servicios fueron llegando al barrio de a poco. Primero fue el agua corriente, en los años 80 las cloacas y el alumbrado público, en los ’90 el gas natural. Luego, hace menos de una década, fue el mejorado más el cordón cuneta, y finalmente, hace tres años, el asfalto.
Cuando la comisión directiva se hizo cargo del barrio no había asfalto, en la plaza lo único que había era una rueda de tractor enterrada en la tierra, las calles no tenían los carteles con sus nombres y las avenidas Libertad y Rivadavia estaban rotas. A partir del trabajo de los dirigentes barriales, primero llegó el cordón cuneta con el mejorado y después el arreglo de la plaza. Posteriormente se colocaron semáforos sobre la Avenida Libertad y al tiempo llegó el arreglo del pavimento de esa arteria. También se mejoró el alumbrado público, se asfaltaron todas las calles interiores del vecindario y, en el último tiempo, se reparó la Avenida Rivadavia.
Tránsito
Un tema que preocupa a los vecinos es el tránsito. Luego de la pavimentación de 23 cuadras del barrio no se modificaron los sentidos de las calles, por lo que la mayoría quedó como doble mano, como cuando eran de tierra. Desde la sociedad de fomento se pidió al Concejo Deliberante que trate este tema para que dispongan que sean de mano única y que determinen la dirección que le corresponde a cada calle. Esta situación genera muchos inconvenientes en el tráfico vehicular y se producen choques de manera reiterada.
Terrenos baldíos
En Quintana y Salta hay un terreno baldío, totalmente abandonado.
Tomasini dijo que “es impresionante como han crecido los pastos con estas últimas lluvias. El dueño no apareció para cortarlos. Antes lo mantenía bien, pero ahora hace más de dos meses que no aparece. También tenemos lucha con los vecinos con el tema de la basura, que la tiran en cualquier lugar. La plaza, ubicada en General y Entre Ríos, está re linda pero muchos vecinos tiran ahí sus residuos y nosotros los tenemos que levantar, eso no es justo.
Seguridad
En cuanto a la seguridad, la ex fomentista señaló que “en general, este sector es tranquilo, no están pasando cosas graves y esperemos que siga así. Acá estamos como en todos lados, no estamos libres de que nos suceda algo. Hubo algunos arrebatos, pero nada más grande que eso”.
Sociedad de fomento
Libertad es un barrio populoso y en sus 24 manzanas no hay, prácticamente, lotes disponibles, por lo cual la sociedad de fomento nunca tuvo una sede propia.
“Hace ya unos tres años que la Municipalidad dejó de pagarnos un subsidio y tuvimos que dejar de alquilar el local en donde estábamos. Luego de varias charlas con Mauro Gorer, nos prometió, en el mes de junio, un subsidio de $400. No es plata, pero eso juntado con la plata que recaudábamos de las cuotas sociales, nos alcanzaba para alquilar un local y poder ofrecer a los vecinos servicios, talleres o cursos para los vecinos. Pero hasta noviembre, una semana antes de dejar de pertenecer a la comisión, esperamos que el señor Gorer nos diera el dinero, cosa que nunca se hizo. Aclaro que la última vez que llamé, una empleada me dijo que por este año los subsidios no se iban a pagar. La verdad, es que me da vergüenza a mí, de que sean tan caraduras”, finalizó Josefina Tomasini.
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