La situación edilicia y funcional del Centro Cultural Ñochicán volvió a complicarse entre el jueves y ayer, después que el intendente Jorge Barracchia decidiera dividir el espacio destinado a los talleres que dicta esta institución, del sector central o de exposiciones, en el edificio principal del predio del ferrocarril.
La comuna buscó poner fin a una disputa que venía manteniendo la titular de Ñochicán, Guillermina Crowder, con los artistas que exponen trabajos en ese salón. Según se supo, estos últimos no estarían dispuestos a permitir el acceso de los chicos que concurren a los cursos por la puerta principal, para resguardar la seguridad de las obras ubicadas en ese sector. En tanto, para Ñochicán, se trata lisa y llanamente de un acto discriminatorio.
En ese marco, un padre de un alumno del Centro Cultural, derribó el jueves a la tarde una pared que había comenzado a construir la municipalidad, y motivó la radicación de una denuncia penal por parte del intendente Barracchia.
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