Días antes del partido con Boca, el arquero de River recordó con tristeza el último choque en la Bombonera por la Copa Libertadores, suspendido por el gas pimienta
"Ahora vuelvo y estoy con ustedes, no se vayan", le pide a un grupo de hinchas que quiere tener una foto con él. Marcelo Barovero , uno de los emblemas de este River , tiene tiempo para todos. Matera en mano, la deja en el piso para dedicarle sus minutos a la nacion. "Cuidado, no la pises", un reclamo, casi una obligación, para no golpear el termo y la yerba que lo acompañan a todos lados. A horas del superclásico, uno nuevo para él, el dueño del arco de River dice sentirse tranquilo, relajado, sin las presiones con que convivió en sus primeros duelos ante el xeneize. Luego de tres partidos sin ganar, ante Chicago logró volver al triunfo, pero el arquero va más allá del resultado: "Eso es para ustedes (los periodistas) o para la gente. Nosotros estamos confiados en este camino que vamos transitando, no nos cambia un resultado", dice mientras camina por la cancha principal del predio de Ezeiza, el lugar donde se suele entrenar el equipo millonario.
Marcelo Barovero está a punto de enfrentar un nuevo superclásico, el undécimo desde que llegó a River en 2012. Fue tomando cada vez más protagonismo hasta convertirse en un referente y un indiscutido para los hinchas. El pico máximo de fanatismo puede ser aquel penal atajado a Gigliotti, al minuto de juego en la Sudamericana del año pasado. Sonríe cuando recuerda aquella jugada, pero prefiere "pensar en el partido que viene" y tratar de no mirar atrás. Aunque para la historia quedará aquel dedo índice en alto, festejando lo que valió casi como un gol.
-¿Cómo se vive un superclásico después de haber jugado tantos?
-Personalmente, después de haber jugado varios partidos, se vive con mayor tranquilidad. Igual el momento en el que entrás a la cancha, más cuando jugás de local, es lo más lindo que podés enfrentar. En ese aspecto, el emocional, ya todos jugamos varios partidos así que sabemos manejar esa parte, tanto ellos (por los jugadores de Boca) como nosotros. Además Gallardo nos enseña día a día cómo jugar este tipo de partidos.
-Fuiste protagonista en los últimos cruces, tanto en la Sudamericana como en la Libertadores. ¿Eso lo vivís de una manera especial?
-(Piensa) No. son partidos que se disfrutan mucho, se viven con alegría. Juego cada uno como si fuese el último.
-¿Cuánto influye para el plantel ganar el superclásico?
-Eso se ve en el balance final. Nosotros lo vivimos (NdR: en el torneo Final 2014, cuando River le ganó a Boca en la Bombonera y terminó siendo campeón) y siempre viene bien. Sin embargo, no dejás de saber que el domingo siguiente vas a tener que prepararlo de igual manera. La responsabilidad hay que mantenerla semana a semana y la fortaleza anímica que te da ganar ese tipo de partidos puede durar unos minutos, después depende de la concentración que tengamos partido a partido.
- El del domingo va a ser el primer superclásico después de aquel incidente en la Bombonera con el gas pimienta. ¿Qué recuerdo tenés de aquella noche?
-Lo recuerdo con un vacío enorme, con una sensación horrible... fue un partido que no pudimos disfrutar, más allá de que nos permitió pasar en la Copa. Debe de haber sido uno de los partidos que más vacío me dejaron. Estuvo claro que repercutió muchísimo, ya que una semana después perdimos de locales ante Cruzeiro y funcionamos muy mal. Fue una sensación horrible.
- ¿Decís vacío porque sentías que se podía ganar dentro de la cancha o pasa por lo ajeno al fútbol?
-Vacío por la sensación de que el partido no terminó. El jugador, el único momento que disfruta son esos minutos cuando termina un partido y eso nunca se dio. Siempre somos nosotros los responsables y en ese momento el partido nunca llegó a su final. Nos sentimos vacíos como futbolistas, pero también como personas por todo eso que estaba pasando. Fue todo muy raro.
-¿Cómo ves a Boca? ¿Pensás que llega golpeado después de perder con San Lorenzo?
-La verdad, no vi mucho a Boca. no creo que un resultado modifique el trabajo. Es todo muy cambiante y los análisis son muy profundos tanto para ellos como para River. A veces se mira más allá. Nosotros cada domingo tenemos que dar la mejor imagen dentro de la cancha y ganar. Si ganas, tenés que hacerlo bien. Estamos acostumbrados a eso, es normal este análisis en los equipos grandes.
-¿Lograron superar ese bajón que tuvieron, con algunos partidos sin poder ganar?
-Creo que no es momento de reprocharnos nada, sino entender y saber que ganar es para pocos y mantenerse arriba, también. Nosotros lo hicimos, tuvimos esa luz que no todos los equipos tienen. Estamos expuestos a mucho estrés, por cosas buenas o malas. Lo más importante es tener un análisis claro y un cuerpo técnico con un objetivo determinado, claro.
El próximo domingo, Carlos Tevez volverá a jugar un superclásico. El recuerdo más doloroso para los hinchas millonarios fue aquella serie de Copa Libertadores en 2004, cuando el Apache hizo un gol y River quedó eliminado en los penales. Barovero analizó el presente de Carlitos en Boca: "Se lo ve bien... hizo muchos goles. Como cualquier ídolo, cuando vuelve al club quita presión. A nosotros nos pasó con Fernando (Cavenaghi) en su momento. Le está aportando mucho a Boca. Para el fútbol argentino es muy bueno que vuelva un jugador de sus características".
Diez superclásicos oficiales jugó Barovero con la camiseta de River. Ganó tres, empató cuatro y perdió dos. El choque de vuelta de la Copa Libertadores ante Boca fue "suspendido", por lo que no se computa un resultado para ninguno de los dos.
De cara a un nuevo superclásico, Barovero no se achica. "Va a ser muy importante ganarlo si queremos pelear el torneo. Además tenemos un partido pendiente (el postergado de la fecha 19 ante Defensa y Justicia) así que sería bueno poder festejar", analiza.
"El funcionamiento del equipo está apareciendo y vamos a seguir agregándole variantes como el técnico nos está pidiendo. Creemos que todavía tenemos posibilidades de acercarnos a los punteros y pelear el campeonato", concluye el guardavalla millonario. Como si el tiempo nunca terminase, Barovero es de los últimos en irse del predio de Ezeiza. La paz del arquero no se altera ni siquiera cuando los hinchas se acercan. "Eso que hoy son pocos", bromea. Cumple, uno por uno, con los pedidos para firmar camisetas o sacarse fotos. Es uno de los referentes, no hay dudas, y el afecto de los hinchas se lo hace sentir continuamente..

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