La Baro

La Baro
Escribe Omar Bello

Cuando se trata de funcionarios, suelo reunirme en el diario o, si por alguna razón no se puede, en sus despachos. La idea es que todo el mundo vea estas reuniones, que no sean a escondidas.

¿Por qué? En realidad por deformación profesional: se supone que si son a la vista de todos generarán menos comentarios, teoría que, por supuesto, dista de funcionar en la práctica. Desde que vienen con una bolsa de billetes (¡Miles!) hasta que planeamos la decapitación de alguien, hay de todo y para todos los gustos. La verdad que son lo más parecido a un juego de póker: ellos tratan de saber qué sé y yo me esfuerzo en demostrar que lo sé todo. A partir de ahí, nadie muestra demasiado sus cartas.

En este caso particular las cosas se dieron así: Luis Alonso, Director General de Prensa de la Municipalidad, me pidió una reunión informal con Javier Gabrielli; enseguida le dije que sí. Pero evitó mencionar que la visita venía con sorpresa: Malena Baro. Justo esa semana, en una charla que di en la Sociedad Comercio e Industria, y frente a una pregunta puntual, aseguré que estaba arrepentido de una par de tapas, entre ellas la de Malena, no por el contenido que era correcto, sino porque toqué algunos puntos referidos a la salud (en especial el tema de la gordura cuando era jovencita), sobre cuyo alcance y profundidad no tenía información suficiente.

Aunque la gente cree que soy de amianto, verla me puso nervioso, y la única manera de romper el hielo que encontré fue decirle que, por lo que se veía (está delgada), ella tenía resuelto el asunto mientras que yo no paro de engordar. Además le comenté un secreto humillante para estar a mano: soy capaz de comer 18 triples de miga en cinco minutos. Se rió creyendo que era broma, lo peor es que le estaba contando la verdad…

No voy a negar que en estos encuentros se termina respirando tensión. Para colmo de males tengo varias tapas “complicadas” enmarcadas en la pared. De todas formas, y en este caso particular, la charla fue amena. Alonso, cuya función en estas oportunidades es mediar entre animales que tienen ganas de morderse, fue el más complacido de todos: ¡Si hasta bromeé con Gabrielli! Soy humano y me gustó poder decirle a Malena que, más allá de todo (seguramente volveremos a atacarla), no había tenido intención de herirla; fiel a su personalidad, ella se mostró discreta, sigilosa, y algo desconfiada (¡Hace bien!), limitándose a hablar de política.

De algo estoy seguro: nunca festejaremos nuestros cumpleaños juntos (hay heridas que no cierran), pero sospecho que con el tiempo comenzará a agradecerme algo: fui el primero que la lanzó a la arena comunicacional sin cinturón de seguridad. Ella estaba protegida detrás de un jefe de prensa y pensando que todo se reducía a mandar gacetillas. De golpe le entregué una muestra en frasco chico de lo que le espera si pretende dedicarse en serio a la política. Para ella, ya nada será lo que era; dicho esto, acá va la entrevista formal para que tengan la oportunidad de conocerla un poco más en profundidad:

-Una de tus prioridades legislativas fue la modificación de la Ley orgánica de municipalidades, ¿en qué hito del camino se encuentra?

-Es un proyecto trascendental pero, principalmente, para dar un punto de partida en la discusión que debe darse en la sociedad sobre el tema. Por una cuestión de relación de fuerzas es muy posible que mi proyecto no sea el que termine predominando a la hora de la normativa nueva, que tiene que reemplazar a la vigente desde las década de 1950. Lo importante es dar el puntapié a la discusión.

La trascendencia del proyecto es que pide para los municipios una autonomía real y una descentralización administrativa real, no como la que conlleva una desconcentración como la actual que en muchos casos delega responsabilidades pero sin recursos. Hasta aquí lo que se ha visto es “te delego responsabilidades pero te sigo manteniendo los mismos recursos”. Nuestro proyecto replantea íntegramente el régimen municipal, lo pone a la altura de estos tiempos, en términos de lo que son las demandas de los municipios hoy. El municipio hace mucho tiempo que dejó de prestar solo un servicio de ABL y responde a demandas de todo tipo. La seguridad es el ejemplo más claro.

-¿Se perciben en el oficialismo provincial intenciones de impulsar las modificaciones?

-Si bien cuando nosotros presentamos la iniciativa hubo mucho revuelo y llamados del Ejecutivo, hubo diálogo, intercambio de información, participamos en foros. El año pasado la tarea fue muy dinámica, pero la metodología es muy distinta porque nosotros presentamos un proyecto completo y ellos proponían hacer foros para recoger opiniones y trabajar sobre ellas. Hoy se estaría en el Ejecutivo en la instancia de analizar los resultados de esos foros; ha pasado mucho más tiempo del que se esperaba. Lo que se deja entrever es que si se avanza en la reforma, ésta va a ser muy laxa.

-¿Por qué sos crítica con la implementación de las policías comunales?

-No está mal pensar en la creación de policías comunales, pero esto está concatenado con el tema económico. Porque se impulsa una delegación de responsabilidades a medias (la responsabilidad operativa estaría a cargo de los intendentes pero la dirección funcional permanecería en el ámbito provincial) lo que genera un verdadero conflicto de poderes lo cual hace muy complejo el desenvolvimiento de los cuadros y efectivos en su tarea específica. El proyecto está cargado de buenas intenciones pero no habla de cómo... no habla de los recursos. Por eso no lo comparto.

-¿En los contactos habituales con los vecinos, cuáles son los problemas que más plantean?

-Las demandas son de todo tipo pero la cuestión social y los temas de seguridad encabezan la lista. Esto es una muestra de que en materia de seguridad muchas veces se atacan las consecuencias y no las causas. Cuando ocurrió el Caso Candela y se decidió fusionar ministerios, no me parece que esas sean soluciones a los problemas de fondo a problemáticas tan delicadas en la provincia de Buenos Aires. Lo que hay claramente es una fuerte demanda de inclusión social. Estas cuestiones hoy no están siendo trabajadas en profundidad. Y si bien los gobiernos locales trabajan y le hacen frente, ellos son el tercer eslabón en la cadena de distribución de recursos. A ello se suma que las políticas públicas desde arriba son menos efectivas. Resulta inconcebible que en lugares como en Junín, donde el intendente no es afín al Gobierno Nacional, quien está a cargo de los fondos con fines sociales es una persona que no fue legitimada por la sociedad y no sea el intendente quien es el que mejor conoce donde están esas necesidades. Es una falta de respeto tener que leer que se repartieron más de 50 millones de pesos en Junín en políticas sociales y yo no ví viviendas, no vi mejoras en el Hospital Interzonal, no vi mejoras educativas ni en las escuelas.

-En diciembre termina su mandato legislativo, ¿qué pasará con Malena Baro 2014?

-Suponemos que lo que se plantea es una continuidad en la cámara de Senadores. En cuanto a cual es mi deseo, será el que mi grupo político crea más conveniente. Si consideran que encabece una lista a nivel local, lo haré, si quieren que mantenga mi banca en la Legislatura, lo haré. Mi voluntad es seguir militando de cualquier manera.

-Estamos a menos de quince días del cierre de listas...

-Se está trabajando mucho de arriba hacia abajo, lo cual no quiere decir que sea bueno, pero es la realidad.

-Tenés experiencia en gestión ejecutiva y parlamentaria. ¿Cuál te gusta más?

-Si pensamos en que nos mantiene más dinámicos, por supuesto que el Ejecutivo tiene otro vértigo. El Legislativo fue un poder al que me costó adaptarme, tiene otros tiempos, pero depende mucho de uno.

-¿Habrá Malena Baro 2015 para la intendencia de Junín?

-Reitero, lo que mi grupo político quiera. Por supuesto que no me resistiría. He adquirido mucha experiencia ejecutiva en roles complejos como la Contaduría y la secretaría de Hacienda. Si me toca ese rol en 2015, lo asumiré con gusto.

-¿Por qué en la Nación y la Provincia gana el justicialismo y en Junín gana el radicalismo?

-Creo que el electorado juninense tiene un mal recuerdo de lo que fue la gestión peronista en Junín. Si bien ahora la cuestión partidaria en mucho ha quedado relegada por los personalismos, venimos de épocas en las que esto no era así y mucho radical vs. peronista. El recuerdo que se tiene de la década del 70 no es el mejor y aún subsisten generaciones con éste recuerdo como es mi caso, en el que mucho tiene que ver el conocimiento trasuntado de nuestros padres y abuelos. Eso permanece muy latente en un sector de la sociedad.

-¿Podemos hablar de un “meonismo” que excede al propio radicalismo, partidariamente hablando?

-Por que no. De hecho, creo que es así... Si bien el “meonismo” surge a partir del radicalismo es verdad que tenemos ciertos matices que dentro de la propia UCR nos hacen particulares. Tenemos una manera de gestión muy abierta, muy progresista en el sentido amplio de la palabra, a lo que se suma una actitud muy dialoguista. Incluso muchas veces al propio intendente Meoni se lo ha criticado en su figura por dialogar con todos los sectores, incluso tiene un excelente diálogo con el propio gobernador de la Provincia de Buenos Aires y lo tendría con la propia Presidenta de la nación si no fuera que los límites son “el estás conmigo o no estás”.

-Actualmente en la juventud, ¿hay acercamiento mas por intereses que por ideales a los partidos políticos?

-Se ha perdido mucho el sentido de la militancia por ideología. Reconozcamos que un poco el mundo moderno también ha llevado a esto que se trasunta motivado por las carencias a las que se enfrentan muchos jóvenes. La falta de inclusión vale para todos. La cantidad de jóvenes desempleados asusta y muchas veces los aparatos clientelares apuntan a esos segmentos porque saben que son carentes y que necesitan de esa inclusión aunque sea a través de una militancia a cambio de una ayuda económica.

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