Mariela Ibarra es la profesora de la “escuela canina” Crisol de Razas, un espacio en donde a partir de diversos ejercicios se busca profundizar la conexión entre las personas y sus perros, y mejorar el comportamiento de las mascotas. Este viernes competirá en el campeonato de Agility de las Américas y el Caribe de la Federación Cinológica Internacional, que se llevará a cabo en Buenos Aires.
“Fueron quienes me motivaron a hacer lo que hago. Los que más me enseñaron sobre su especie, me mantienen constantemente en movimiento y me ayudan a rehabilitar a otros perros con problemas de comportamiento”, remarcó.
“El agility lo comenzamos a practicar junto con mi marido, así que él me asiste a veces en las clases. Es el fotógrafo y matero oficial y además me ayuda con los entrenamientos. Los viajes a competencias los hacemos juntos. Los dos hemos tenido podios tanto con Bella como con Pincho que son la parte canina de mi familia y las estrellas de Crisol de Razas”, sostuvo.
Las clases de agility se realizan en un predio totalmente cerrado, ubicado en la zona de los kilómetros, los sábados por la mañana o por la tarde. Duran dos horas “y luego siempre dedicamos un tiempo de socialización y juego entre los perros”, contó Ibarra.
- ¿Cuándo y por qué nació Crisol de Razas?
- Crisol de Razas nació en septiembre de 2012, después de algunos años de capacitación, aprendizaje y práctica de diferentes técnicas, teorías y deportes caninos. Hace 4 años adoptamos a Bella y la cachorrita tenía una energía y un carácter un tanto complicado, por lo que fue el primer empujoncito para aprender seriamente sobre comportamiento canino. El segundo gran empujón se dio al año, cuando adoptamos a Pincho, macho mestizo adulto, que tenía problemas de agresividad con perros y personas, así que su rehabilitación fue uno de los desafíos más importantes y lo que realmente me motivó a seguir aprendiendo, capacitándome y trabajando seriamente para lograr tener 2 perros equilibrados. Con nuestros perros ya hemos participado en competencias en Valdivia (Chile), Villa la Angostura y Puerto Madryn, con muy buenos resultados.
- ¿Cuál es el objetivo principal de las actividades que se realizan en Crisol de Razas?
- Generar un espacio donde aprender a comunicarte con tu perro de manera efectiva, divertirte con él, moverte y poner tu energía en equilibrio con esta especie maravillosa... generar buenos momentos.
- ¿Qué significa para vos participar en el campeonato de Agility de las Américas y el Caribe?
- El Agility nació en el mundo en la primera mitad de los años 70 y en 1980 se reconoció oficialmente como deporte en Inglaterra y fue creciendo rápidamente en gran parte del mundo. Tal ha sido la aceptación que se han generado competencias de gran relevancia mundial como el Campeonato Mundial de agility, cuya versión 2012 fue en República Checa, donde Argentina fue representada por su selección de 4 duplas oriundas de Buenos Aires y Santa Fe. Otra de las competencias internacionales que se realizan es justamente la de Américas y el Caribe, en la cual compiten principalmente las selecciones de Latinoamerica y este año se realiza en Buenos Aires. Para Crisol de Razas es una gran oportunidad de aprendizaje, una experiencia y acercamiento a otros profesionales que llevan muchos años en la actividad, y un nuevo empujón para seguir creciendo y traer siempre algo más a nuestra querida Bariloche.
- ¿Cuáles con los motivos más frecuentes por los cuales la gente lleva a sus perros a Crisol de Razas?
- Algunas personas se contactan para solucionar algún problema de comportamiento de su perro: Se lleva mal con otros perros, no viene cuando lo llamo, no me hace caso, es hiperactivo, rompe cosas, hace pozos, no lo puedo sacar a pasear con correa, entre otros casos. Pero también hay personas que simplemente buscan un espacio donde reforzar su relación con su mascota y divertirse, hacer ejercicio y aprender cosas nuevas.
“En Crisol de Razas enseñamos agility 100 por ciento en positivo. En su primer clase el perro no entiende para qué está ahí, ya que para él no tiene ningún sentido pasar por adentro de un túnel, saltar una valla o subirse a una pasarela, por lo que nuestro trabajo es motivarlo y lograr que lo disfrute”, expresó Mariela.
“El dueño y el perro aprenden juntos... se podría decir que yo voy guiando al dueño para que él guíe a su perro. Los perros están siempre controlados, vamos trabajando de a uno y las clases son con cupos limitados para mantener la atención bien personalizada”, explicó.
Para Ibarra, el agility “es un deporte que podés practicar toda la vida, ya que realmente no hay límite de aprendizaje”. “Siempre se puede seguir avanzando, creciendo y perfeccionando... y en el camino te ganás los mejores premios: Diversión, buenos momentos y una conexión única con tu perro”, sintetizó.
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