El juez de Instrucción se había excusado de seguir interviniendo, pero la Cámara Criminal Segunda rechazó el planteo.
Así lo informó ayer el abogado defensor del imputado, Marcelo Ganuza, quien indicó que los camaristas César Lanfranchi, Miguel Ángel Lara y Héctor Leguizamón Pondal desestimaron hacer lugar a la excusación de Gaimaro Pozzi.
La causa Bonefoi la tuvo en primer lugar el juez Martín Lozada, quien dispuso en una semana el procesamiento y la prisión preventiva de Colombil, por el delito de homicidio con alevosía.
Ganuza recusó a Lozada por falta de imparcialidad y la Cámara Criminal Segunda hizo lugar al pedido y lo apartó al juez de la causa. Además, declaró la nulidad del procesamiento y la prisión preventiva, aunque Colombil sigue detenido.
Los hechos y la causa
La causa fue enviada al Juzgado 4 de Gaimaro Pozzi, quien citó a declaración indagatoria al imputado. Colombil declaró el miércoles y aseguró que fue un disparo accidental.
Diego murió en la madrugada del jueves 17 de junio pasado, en una plaza del barrio Boris Furman, en la zona del Alto de Bariloche.
El adolescente recibió un disparo de arma de fuego en la cabeza y por la espalda, según la pericia forense. Ganuza dijo que Colombil perseguía al adolescente sospechado de un robo en un domicilio del barrio.
Tras el homicidio de Diego, sus familiares y amigos apedrearon la Comisaría 28, donde trabajaba Colombil, y policías y efectivos del grupo BORA reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos.
Durante la represión murieron Nicolás Carrasco, de 16 años, y Sergio Cárdenas, de 29. Sus familiares denunciaron que murieron por perdigones de plomo que disparó personal de BORA.
Gaimaro Pozzi se habría excusado porque se sintió afectado por una publicación periodística que lo incluyó supuestamente en una corporación judicial que quería sacar a Lozada de la causa.
A todo esto, el abogado Jorge Pschunder se constituyó ayer como querellante, en representación de los padres de Diego.
Los familiares de las tres víctimas se reunieron el jueves por la tarde con el gobernador Miguel Saiz, para pedir explicaciones y por los autores materiales e intelectuales de la represión policial. Pero salieron con las manos vacías.
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