Bajo un sol radiante, miles de turistas recorrieron ayer la zona del Puerto. Encontraron precios más baratos que en otras partes del país. Filet de merluza, rabas y calamar, los más elegidos.
"Trajimos la reposera y nos sentamos en cualquier lado. Todos nos deben de mirar y envidiar porque estamos acá sentadas", dijo con regocijo María Isabel Mastrorilli, una jubilada de Lomas de Zamora que ayer al mediodía, a un costado de la banquina de los pescadores, no podía creer que le hubieran tocado días de sol tan radiante para pasar sus minivacaciones de Semana Santa en Mar del Plata.
"Trajimos ropa de invierno porque pensamos que iba a hacer mucho frío, pero todavía no la usamos", comentó su cuñada, Elsa Castillo, oriunda de Lavallol. "La estamos pasando requetebién", definió María Isabel. Y cuando le comentaron que se venía un cambio de temperatura no cambió la expresión: "Nos abrigaremos".
No fueron las únicas que disfrutaron el clima cálido para pasear por uno de los atractivos clásicos de la ciudad, sobre todo en Semana Santa: la zona del puerto se vio ayer colmada de turistas. En familia, en pareja o con amigos, en bermudas, remera y algunos directamente en cuero, cientos de visitantes recorrieron la banquina y se sentaron a almorzar en el centro comercial del puerto.
"Soy la loca de Mar del Plata. Soy hincha de Mar del Plata, me gusta todo", contó entusiasmada Sara Molina, que llegó junto a su esposo Raúl de Magdalena, una ciudad de 11.000 habitantes ubicada a 48 kilómetros de La Plata. "Venimos todos los años", comentó Raúl, y coincidió con Sara en que la comida "está más barata acá que allá".
Como en toda Semana Santa, visitantes y marplatenses aprovecharon a comprar pescado. Algunos elegían el fresco, para cocinar en casa, y otros ya listos para comer. Entre los frescos, en la banquina se puede conseguir el langostino grande a $ 120, el kilo de rabas a $ 70, los cornalitos a $ 40, el pollo de mar a $ 50, el filet de salmón a $ 80 y el lomito de palo rosado a $ 70. Para comprar rodajas de salmón rosado hay que calcular un desembolso de $ 200 y el filet de merluza, uno de los más elegidos, se vende a aproximadamente $ 55 el kilo.
"Filet de merluza, rabas y calamar". Luis Ignoto, el presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, paseaba por la banquina cuando se animó a responder cuáles son los pescados frescos que más elige la gente. Y contó: "El calamar entero está $ 25 y la paella surtida para cinco personas $ 95. También hay otros filetes más baratos, como los de pescadilla y corbina".
Los carteles con las ofertas llamaban a los posibles compradores desde las paredes de los comercios: "Hay atún rosado fresco"; "Bacalao noruego $ 200". Claro que no todos están dispuestos a cocinar. Son los que optan por comprar comida hecha y prefieren almorzar en el momento bajo el reparo de una sombrilla. A tomar nota: pueden conseguir la bandeja de rabas grande a $60, la mediana a $50 y la chica a $40. La de cornalitos, por su parte, cuesta $55, $45 y $35, respectivamente.
La otra opción, para los que les gusta elaborar tartas, empanadas o simplemente degustar pescado en escabeche, son los enfrascados o enlatados. Las latas de atún se venden a 3 por $ 120, las de anchoas a 3 por $ 200 y los mariscos en escabeche a 2 por $ 220. También están las promociones, por las que con $ 330 se pueden comprar tres frascos de anchoa, uno de paella de mariscos y tres de azafrán.
"La venta de conservas es la misma de cualquier fin de semana largo. No hay más. Algunos se llevan atún para hacer tarta, pero es raro porque la gente que viene a pasear no se pone a cocinar", se sinceró una comerciante del ramo.
Al mediodía, los restaurantes del centro comercial se fueron poblando de a poco. Bajo un sol pleno y un calor propio del verano, algunos optaban por comer al aire libre y otros preferían refugiarse adentro. Los elegidos, claro, eran los pescados y mariscos. "Imposible resistirse a este salmón rosado", promocionaba desde su cuenta de Facebook un reconocido restaurante del sector, y publicaba una foto con un plato que en verdad parecía irresistible.
"La estamos pasando bárbaro. Somos de Monte Grande y vinimos el miércoles. La verdad es que nos tocaron unos días bárbaros, sensacionales. La atención acá en Mar del Plata es muy buena", contó Mirta Centurión después de posar para una foto con las tradicionales lanchas amarillas de fondo.
Aunque es el lugar más tradicional para comer pescado, algunos también lo hacen en restaurantes de otras zonas de la ciudad. "El jueves comimos frente al Casino: paella y una empanada para cada una $129 más la gaseosa. Muy barato. Mucho más barato que en Buenos Aires o en otros lugares. Mar del Plata es un destino económico, sobre todo para los jubilados", bromeó María Isabel, que tiene previsto quedarse hasta mañana en Mar del Plata.
Comentá la nota