Se trata de unos 15 chicos que atacan en hogares del piedemonte. Algunos ya fueron apresados y son hermanos. Cómo actúan y el temor que generan en los vecinos.
Muchos han sido detenidos. Otros siguen en la calle porque los han liberado por ser menores, pero la mayoría está identificada. A su corta edad, ya cuentan hasta con una decena de hechos delictivos en su historial (ver aparte). Cómo actuan, quiénes son y por qué los vecinos tienen miedo de radicar la denuncia, en este informe.
Por su forma de dar los golpes, son comparados con los pequeños que crecen en las favelas en Brasil, jóvenes que viven en los conglomerados marginales que se ubican en los cerros o morros de Río de Janeiro.
Los diferentes hechos delictivos vienen sucediendo desde julio en los barrios Razquín, 4 de Julio, Los Barrancos I y II, Los Cerros y Boulogne Sur Mer, entre otros del piedemonte, como el asentamiento Los Cerrillos. "Algunos actuaban en toda la zona que queda del quiosco del tanque –de agua– hacia el suroeste. Se cansaron de robarles a casi todos los vecinos, es su modo de vida", explicaron los voceros a El Sol.
El inicio en el hampa de estos chicos fue sin usar armas de fuego. "Actuaban como se hace en las favelas, se juntan de a grupitos en las calles y en las esquinas y cuando ven a una víctima caminando, la encierran y le sacan todo lo que tienen a mano, celulares, plata, documentación, todo", afirmó una alta fuente policial. A este tipo de delito se lo conoce como "robo piraña".
Pero, no se conformaron con esta modalidad después de varios atracos y empezaron a usar armas de fuego. Fue así como llegaron hasta los domicilios de sus propios vecinos, a quienes conocían. De esta manera, con revólveres y pistolas, los asaltos se volvieron cada vez más violentos, peligrosos y ocurrían a cualquier hora del día.
"Entraban como si nada, a cara descubierta y con las armas en la mano para amenazar a la gente", explicaron las fuentes. Las víctimas también eran atacadas mientras dormían en sus domicilios. Fue en uno de esos tantos robos que se alzaron con el televisor LCD de 32' y que luego, aparentemente, vendieron a una mujer del barrio Los Cerros, a dos cuadras de donde se cometió el asalto. En esa propiedad, el miércoles, policías recuperaron el aparato e incautaron cuatro armas.
La gente de los citados barrios no hacía las denuncias porque se trataba de habitantes de la zona y por ese motivo "les tiroteaban las casas" o hasta se las prendían fuego como represalia. Es por esta razón que algunos vecinos abandonaron sus casas, para no ser agredidos.
Pero, los efectivos no tardaron en atrapar a parte de las "banditas" y el jueves 22 cayeron cinco integrantes. Uno fue identificado como Martín Dávila (19), alias Ardilla y hermano del Kunfú, un joven de 23 que estuvo involucrado en un resonante crimen en el que asesinaron de un disparo a Micaela García (18) pero que luego recuperó la libertad (ver aparte). Otro es Gustavo Negro Castro (25), quien en uno de sus últimos robos le puso un arma en la cabeza a una mujer que iba con su bebé y le robó el cochecito "porque le gustó para su hijo", sostuvieron los investigadores. Además, le disparó a un menor de 11 años en la pierna durante una pelea barrial, agregaron.
Los otros capturados son los hermanos Herrera: Fernando, de 19 años y apodado Cachumbero, y Cacho, un menor de 16 años. Estos jóvenes son diez hermanos en total y otros dos también se encuentran en el penal de Boulogne Sur Mer por diferentes delitos.
El Gatito o Yojijo es un muchacho de 16 años que ya había sido atrapado con anterioridad y que se encuentra en el ex Cose. Pertenece al mismo grupo. Todos estos son conocidos en las barriadas como Los Cachumberos o Los Gatitos y el único fin que tenían para reunirse era delinquir.
Es más, los pesquisas detallaron que estos muchachos "estaban perdidos por las drogas" y que en la casa donde recuperaron las armas, se vendía o "canjeaba" droga y los clientes dejaban sus armas como moneda de cambio.
"Estos muchachos, lamentablemente, están fuera de todo sistema y de algún tipo de convivencia social. Cuando se hacen 'dueños' o se apropian de una zona, obligan a los vecinos a que cumplan sus órdenes y les tienen que hacer caso porque si no, los tirotean. Hay veces que obligan a la gente a que les guarden las armas o las cosas que roban", detallaron las fuentes. Sin embargo, los investigadores están detrás de otros jóvenes que también están involucrados en la banda y esperan atraparlos. Mientras tanto, los ya detenidos aguardan encerrados en el ex Cose y también en la cárcel de Boulogne Sur Mer a la espera de que la Justicia defina su futuro.
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