Con el apoyo de los soldados aliados, las tropas de Hamid Karzai conquistaron la localidad sureña de Marjah, rica en cultivos de amapolas para la producción de heroína. Pese al éxito obtenido, las fuerzas occidentales llamaron a no cantar victoria.
El gobernador provincial, Gulab Mangal, izó personalmente la bandera y celebró que "a partir de ahora, habrá seguridad, trabajo y gobierno". Sin embargo, la jefatura de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad Afgana (ISAF) evitó cantar victoria y se limitó a decir que "vemos actividad insurgente sostenida pero menos frecuente, con ataques de armas livianas".
Como segunda etapa de la ofensiva, el ejército afgano anunció ayer el inicio de la operación Omed (Esperanza), que junto a las tropas internacionales desarrollará en "todos los rincones" del país. Según el portavoz del ministerio afgano de Defensa, Zahir Azimi, la operación será "liderada" por las tropas afganas y durará 18 meses.
En cuanto a objetivos y movilización, la Operación Mushtarak ("Juntos", en lengua dari) es la mayor ofensiva de las fuerzas de la Alianza Atlántica (OTAN) en Afganistán, desde el derrocamiento del régimen talibán, en noviembre de 2001.
En las últimas dos semanas, la fértil zona de cultivos de amapola que rodea a Marjah con sus 80 mil pobladores, en la sureña provincia afgana de Helmand, fue el escenario de prueba para la nueva estrategia del gobierno de Estados Unidos, que se basa en la acción de una enorme fuerza militar para abrir la vía a la presencia sostenida de las instituciones del gobierno afgano. El siguiente paso del plan de Washington será la "reconstrucción".
La acción fue innovadora también debido a la publicidad que le hizo la propia OTAN antes de lanzarla. Con ello consiguió minar la voluntad de los rebeldes para combatir contra una fuerza superior y los milicianos se retiraron dejando terrenos sembrados con bombas artesanales, aunque organizaron algunas escaramuzas.
Aún así, durante la operación perdieron la vida unos 120 talibanes, dos soldados afganos y tres extranjeros. Además, al menos trece civiles fallecieron cuando un misil de la OTAN cayó sobre su vivienda.
En medio del conflicto, Afganistán se mantiene "con diferencia, como el mayor productor ilícito del mundo de heroína y otros opiáceos". Así lo asegura en su informe anual la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un órgano independiente dentro del sistema de la ONU.
El país asiático mantiene el primer puesto pese a que el área de sembradíos de amapola decreció en los últimos dos años. Según la JIFE, las 193 mil hectáreas cultivadas en 2007 cayeron a 157 mil en 2008 y a 123 mil hectáreas en 2009.
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