En una coqueta casona de Barrio Parque Calchaquí, pintada de amarillo y con una imagen de una virgen en la puerta, los cinco integrantes de la familia se dedicaban a vender y fabricar títulos y certificados de estudios de reconocidas universidades y colegios.
Fue la División de Investigaciones Complejas y Crimen organizado que preside el comisario mayor Vicente Melito, quien llevó adelante la investigación durante 6 meses, y que tuvo varias líneas que los llevaron hasta el domicilio de la calle Esquiú 3250, entre calles 381 y 382.
En dicho domicilio realizaron el allanamiento que permitió detener a la mujer que lideraba la banda, así como a los demás integrantes de la familia, todos cómplices de la falsificación de instrumentos públicos, y por portar armas de fuego.
La organización se dedicaba a captar por Internet a interesados en "inventar" títulos secundarios, terciarios y universitarios, de validez nacional, fabricarlos con inusitada fidelidad a los originales, y a cobrarlos jugosamente (entre 1500 y 10 mil pesos) una vez que los llevaban a domicilio.
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