Una fila de 150 metros de usuarios rodeó ayer la sucursal del Banco Santa Cruz.
Caleta Olivia (agencia)
Miles de personas debieron aguardar ayer entre tres y cuatro horas para poder llegar hasta una de las pocas ventanillas de cajeros habilitadas en la sucursal Caleta Olivia del Banco de Santa Cruz.
La fila se extendió, en el acceso al edificio ubicado en avenida Independencia, por casi 150 metros en forma constante y quienes aguardaban desde las seis de la mañana para ser atendidos a partir de las ocho, soportaron estoicamente la fría madrugada, sobre todo jubilados que debían cobrar sus mensualidades.
Si bien es cierto las tediosas esperas ya se han hecho habituales en esta sucursal, ayer se superaron todos los parámetros dado que el miércoles no se atendió al público por desperfectos en un dispositivo que controla el sistema bancario y el jueves hubo paro de empleados en todas las entidades crediticias.
Su reapertura en la víspera también coincidió con el pago de mensualidades de los trabajadores estatales y ello, sumado a la gran cantidad de servicios que se prestan, hizo que la jornada fue más que caótica. De tal manera quedó de manifiesto que para una ciudad que ya tiene casi los 60 mil habitantes, el hecho de no haberse creado otra sucursal hace que esta problemática se agudizara.
Diario Patagónico se hizo eco de las quejas que hizo el público en fuerte tono de voz, matizadas en muchos casos con gruesos epítetos, incluyendo críticas al personal policial de custodia ya que muchas mujeres argumentaron haber recibido malos tratos.
Para ancianos y madres con niños en brazos o embarazadas tampoco hubo contemplación en la espera y todo esto implica un llamado de atención a las autoridades del banco y también para funcionarios políticos de distinto nivel que deben ocuparse se solucionar este tedioso y reiterado inconveniente.
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