Cuando apareció, el río tenía una bajante excepcional
“Fue una sorpresa increíble”, contó Do Reis, quien sólo había visto ballenas en documentales televisivos. “Jamás hubiera pensado que podía encontrarme con semejante ejemplar, así, tan de cerca”, añadió ayer, todavía impresionado por el hallazgo que ocurrió el último martes.
De un intenso negro, con aleta, y un largo que se calcula en 7 metros, la clase de ballena encontrada en la ribera de Magdalena sería una “minke”, la más pequeña de su especie, con un hábitat que comparten la zona de la Antártida -donde se alimenta- y las profundidades del océano frente a Brasil y la provincia de Buenos Aires -donde van a parir-.
Según la apreciación de Do Reis, el animal parecía estar cansado y se dejaba ayudar sin ningún tipo de reacción. “El río estaba muy bajo y quedó varado en la orilla casi sin agua -precisó-. Nos costó mucho moverlo, porque era muy grande de tamaño, pero finalmente, como éramos diez hombres, pudimos correrlo hasta que se introdujo de nuevo en el río”.
“NO ES TAN IMPOSIBLE”
El especialista en cetáceos Sergio Lucero, técnico en la división Mastozoología del Museo Argentino de Ciencias Naturales y estudiante avanzado de la facultad platense de Ciencias Naturales, indicó que la presencia de una ballena en la costa de la Región “no es común pero tampoco imposible”. En ese sentido, explicó que las “minke” migran desde el Atlántico Sur hasta la altura de la provincia de Buenos Aires para tener a sus crías. “Lo hacen como protección, por las orcas que hay en la Antártida y que se las comen”, señaló el experto.
Por su parte, el biólogo Fernando Archuby, apuntó que por lo general las ballenas “viven en ambientes marinos, nadando lejos de la costa, pero pueden en alguna ocasión llegar hasta la playa porque se desorientan”. Esa pérdida de la dirección es común en los ejemplares juveniles, pero también hay otras razones que explican la extraña presencia en la ribera del Río de la Plata. “A veces están enfermas y se pierden del resto del grupo, pero siempre es por un accidente, porque fuera del mar no tienen comida y es raro que se alejen”, puntualizó Archuby.
Una aparición inusual como ésta, pero en ese caso la ballena encalló y fue encontrada muerta, ocurrió el 4 de abril de 2009 en Río Santiago. En aquella oportunidad los restos óseos de una rorcual, de aproximadamente 15 metros de largo y 20 toneladas de peso y conocida como “fin”, fueron rescatados, luego de que se produjera el proceso de descomposición del tejido, para exhibirlos a través de la Agencia Ambiental y dentro del programa “Colección pública”.
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