La víctima, de 27 años, recibió un balazo en el pecho. Su estado es delicado.
Se trata de Carlos Guiotto (27), padre de un niño de 8 meses, estudiante de ingeniería en la UTN y referí de la categoría Argentino B y en la Liga de la ciudad de 9 de Julio.
Guitto está internado en el Hospital San Martín de La Plata. Su estado es delicado. Su papá que se llama igual que el hijo, Carlos, dijo que hay que esperar 72 horas para ver su evolución. "Lo que más quiero es que detengan al autor de este hecho y que pague por lo que hizo", destacó el hombre.
Según contaron fuentes policiales a Clarín, todo comenzó el sábado a la noche cuando Guiotto estaba en su casa ubicada en la calle 77 entre 1 bis y 2, de La Plata, a punto de preparar un asado para compartir con amigos, en lo que pretendía ser un festejo postergado de su cumpleaños. En ese momento, escuchó ruidos y salió a ver que pasaba. En la calle observó que dos hombres encapuchados que se movilizaban en una moto forcejeaban con una mujer de 40 años, hipoacúsica, que gritaba y a quien pretendían arrebatarle la cartera.
Guiotto salió de su casa y corrió para auxiliarla, pero no pudo impedir que los "motochorros" se llevaran la cartera de la mujer y escaparan a bordo de la misma moto en la que habían llegado.
Aprantemente, cuando fugaban, uno de los ladrones giró su torso para atrás y disparó un balazo contra Guiotto, hiriéndolo en el pecho.
El árbitro cayó malherido en la calle y fue auxiliado por uno de sus amigos que estaba en la casa.
La mujer de Guiotto, Luciana Parera, había ido a hacer unas compras a un supermercano chino cercano y cuando regresó se encontró con la escena. Guitto solo atinó a decirles "me dieron".
Los amigos trasladaron al árbitro al Hospital San Martín, donde ingresó en estado de gravedad.
"No sé si habrá pensado que era yo la que gritaba, porque me habían robado. O tal vez vio que le querían robar a la vecina y él pretendió auxiliarla", sugirió su esposa en diálogo con la prensa.
En tanto, fuentes policiales dijeron que otro vecino fue quien alertó a la comisaría de la zona de lo que habia pasado. Enseguido montaron un operativo cerrojo, pero aún sin resultados positivos.
"Acá hay algo que tiene que cambiar. Soy de un pueblo de 700 habitantes, acostumbrado a la tranquilidad total. Es un lugar donde no se precisa cerrar la puerta con llaves, donde los autos quedan abiertos, las bicicletas apoyadas contra la pared. Tenemos una vida totalmente distinta. Esto se está deformando", dijo el papá de Guiotto.
Y además subrayó: "no hay justicia, no hay conducción, no hay nada. Lo que quieren es tener votos. El que comete una falta, la tiene que pagar. Esto es un infierno, tienen que hacer algo políticamente, algo que tiene que cambiar".
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