Balearon a un joven y una casa en Cuenca XV

Balearon a un joven y una casa en Cuenca XV
Dos ataques a tiros contra una vivienda y un adolescente herido por un disparo fue el saldo que dejó una disputa entre grupos antagónicos del barrio Cuenca XV y que lleva varios meses.
Esta vez, ni el patrullaje incesante de la Policía pudo evitar la confrontación, que se desató a plena luz del día.

El primer ataque fue alrededor de las 16.45 del martes, en la manzana I del barrio. Un joven parado desde una esquina, a unos 50 metros, ejecutó al menos once disparos contra una vivienda, informaron ayer fuentes policiales.

Cuando efectivos de la Comisaría 18 se acercaron al lugar y entrevistaron al dueño de la casa, de 51 años, el hombre dijo haber visto al agresor disparar desde una esquina cuando él estaba en la vereda. Hizo tiempo de refugiarse dentro de la casa y así evitó ser herido.

Tras el ataque, el damnificado llamó a la Policía. “Aportó el nombre del agresor, que podría ser menor de edad. Pero no dio a conocer el motivo del ataque”, confió una fuente policial.

Al realizar una inspección, los efectivos levantaron once vainas calibre 9 milímetros y descubrieron tres impactos de bala en la pared de enfrente de la casa, dos más en la vivienda lindante y tres en la camioneta Ford F-100 que el denunciante tenía estacionada afuera.

El personal policial realizaba estas tareas cuando ocurrió el segundo ataque, desde una motocicleta, alrededor de las 19.

“Pasó por el frente una moto negra con dos ocupantes y al llegar a la esquina dispararon. Fueron entre cinco y seis detonaciones de arma de fuego”, precisó la misma fuente consultada. Los uniformados no hicieron tiempo a repeler el ataque.

Se cree que los agresores utilizaron en esa ocasión un revólver porque no se encontraron nuevas vainas.

Si bien ningún vecino resultó herido, el perro del dueño de casa murió por los disparos.

Los ataques tuvieron su contrapartida ayer. Cerca de las 13, un joven de 17 años recibió un disparo en un mulso cuando caminaba por el barrio, frente a la manzana 26.

La sospecha recae sobre uno de los hijos de quien sufrió los ataques en su casa el martes.

El menor lesionado intentó llegar hasta su casa pero cayó malherido. “Llévenme, llévenme, le decía a los policías”, comentó un testigo a La Mañana de Neuquén. “No veo nada”, escuchó que manifestaba el joven. Ayer estaba fuera de peligro.

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