Así quedó en claro en la pericia balística presentada a las partes, en el marco de la causa que investiga los asesinatos del 17 de junio de 2010. De un grupo de policías y a una distancia de entre 60 y 90 metros partió la bala que, luego de rebotar, mató a Cárdenas. Pedirán el procesamiento de los uniformados. Hay pocos datos sobre quién disparó contra Nicolás Carrasco.
Peritos de la División de Criminalística de la Policía Federal expusieron este jueves ante el Juez que instruye la causa, Ricardo Calcagno, y representantes de las partes, los resultados del trabajo realizado en un campo de tiro en la provincia de Buenos Aires.
Según indicó a ANB la abogada de la familia Cárdenas, Natalia Araya, ese trabajo “no contradice en nada” al informe realizado -a pedido del fiscal Marcos Burgos- por el físico Guillermo Pregliasco, base del pedido de acusación contra los efectivos policiales.
Ambas pericias determinan que la bala que mató a Cárdenas era de plomo -del tipo conocido como PG, Propósitos Generales-, fue disparada por una escopeta, y provino de un grupo de policías que se desplazaba por la intersección de las calles Onelli y Sobral.
El disparo fue realizado a una distancia de entre 60 y 90 metros de la víctima, y el proyectil tuvo un rebote antes de dar en el cuerpo de Cárdenas.
Durante la exposición, se valoró la existencia de un video casero, realizado con un celular, en que puede apreciarse un “silbido”, que puede corresponderse a la bala homicida. Ese video registra el movimiento de avance del grupo de efectivo, y se escuchan cinco detonaciones.
El trabajo de los peritos no permitió determina si la utilizada es un arma convencional o de las denominadas tumberas, aunque no deja duda de la procedencia del disparo. Además, según explicó Araya a ANB en el expediente no aparecen elementos quie permitan determinar el uso de tumberas durante la represión. “No hay policías lesionados", detalló.
Se abre ahora el período de definición sobre la figura del procesamiento que Calcagno utilizará para los policías. Los datos, permitirían avanzar sobre la figura de “homicidio en agresión”, y no “en riña”, tal la imputación inicial efectuada por el Magistrado.
Deberá merituarse, entre otros aspectos, si existió dolo, teniendo en cuenta el rebote de la bala, previo a impactar en el cuerpo de la víctima. En ese sentido, Araya explicó que “el grupo policial se encontraba a corta distancia, y quien efectuó el disparo tendría que haber previsto la consecuencia posible de matar”.
La bala, según la pericia, viajó a una velocidad de 72 metros por segundo, mientras que el grupo de efectivos estaba ubicado a entre 60 y 90 metros de Cárdenas.
En tanto, el trabajo de los especialistas arrojó pocos resultados en torno a la investigación por el asesinato de Nicolás Carrasco. Se comprobó que recibió un impacto directo -sin rebote-, pero no existen elementos, para determinar la procedencia.
Durante la presentación de los resultados de la pericia estuvo presente Marina Schifrin, abogada de la familia del joven de 16 años asesinado durante la represión del 17 de junio de 2010.
Además de los peritos, también participó del encuentro convocado por Calcagno, el abogado defensor de los policías, Mario Altuna.
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