Al cumplirse ocho meses de la inundación, familiares de víctimas y las asambleas barriales concentraron en las puertas del Palacio Municipal y marcharon hacia la Casa de Gobiermo.
El fuerte temporal de lluvia y viento desatado los obligó a cobijarse bajo los balcones del Palacio, y la vez reclamaron que se abrieran las puertas para poder protegerse. El temor y el llanto se hicieron presentes mientras la lluvia no cesaba y azotaba cada vez más. El recuerdo del 2 de abril se volvió más latente que nunca y el miedo se adueñó de los presentes. Pero no los paralizó.
Se vivieron algunos momentos de tensión ya que los vecinos, acorralados por las intensas lluvias y un viento descomunal, pidieron a gritos que se abrieran las puertas del Municipio; pero esto nunca ocurrió. Si bien se veían luces prendidas dentro del Palacio, nadie abrió la puerta para resguardar a más de 100 personas entre las que se encontraban menores de edad.
Las antorchas se apagaron y la lectura de los documentos de las asambleas comenzó a darse. La propuesta de llevar botellas rotuladas con el nombre de los arroyos fue de los integrantes de Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Tolosa, quienes con el resto de los grupos forman parte de la Unión de Asambleas Barriales “2 de Abril”.
Durante la manifestación hubo repudios a la agresión que integrantes de las asambleas sufrieron durante el Tedeum del 131º aniversario de la ciudad y las pintadas con las que fueron tapados los murales que recuerdan la tragedia. “Son los mismos que aún hoy niegan responsabilidades políticas al grito de ‘fue la Naturaleza’”, plantean en el comunicado de convocatoria.
Una vez finalizado el temporal, los vecinos – a pesar de la intensidad de la lluvia – continuaron con su ritual y emprendieron camino hacia la Casa de Gobierno provincial. Allí volvieron a leer un comunicado elaborado por las asambleas en donde pidieron “memoria, justicia y verdad” y reclamaron conocer el número real de víctimas.
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