Baja la edad de los menores que abandonan sus hogares

Baja la edad de los menores que abandonan sus hogares

Según datos oficiales, los chicos que se van de sus casas tienen entre 12 y 17 años. Antes las fugas se daban a partir de los 15 años. Coinciden en que la mayoría huye por conflictos familiares

Tienen entre 12 y 17 años, y están transitando en su vida una etapa de pleno crecimiento. De un día para otro deciden abandonar sus hogares escapando de entornos familiares conflictivos. Son víctimas de un drama que crece silenciosamente en la provincia, que se manifiesta a través de diferentes síntomas, los cuales transcurren puertas adentro de un determinado grupo familiar. “En su mayoría son adolescentes, que dejan sus domicilios porque en su familia no los dejan o no aceptan sus relaciones de noviazgo”, afirmó en comunicación con UNO la titular de Missing Children Argentina, Lidia Grichener.

Según un relevamiento que motorizó a partir de febrero de este año la Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos, se registraron entre 60 y 70 denuncias de menores extraviados, aunque las mismas ya fueron resueltas. Otros son los números que maneja el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas (RNIPME), un organismo creado en 2003. Los datos que aporta indican que en 2014 “ingresaron 137 denuncias por averiguación de paradero de la provincia de Entre Ríos, de los cuales 105 fueron hallados y el resto continúan en trámite”, esta información refleja además que “en un 80% se trata de adolescentes de entre 12 y 17 años y mas del 60% son mujeres”.

Quien lo dice es Juan José Calvo, asesor de coordinación del RNIPME, dando un diagnóstico más preocupante del que trazan las autoridades entrerrianas. “Por lo dicho anteriormente podemos afirmar que en un 90% los adolescentes abandonan voluntariamente sus hogares debido a conflictos intrafamiliares, muchos de los cuales requieren de la intervención de los organismos de niñez”, explicó el trabajador social. El RNIPME viene trabajando con reparticiones provinciales desde 2009, realizando capacitaciones, talleres y reuniones institucionales. Al profundizar en su desglose estadístico el licenciado detalló que las denuncias por averiguación de paradero “de niños y niñas de 0 a 12 en casi la totalidad corresponden a sustracciones parentales; son casos que requieren el acompañamiento de equipos sociales”. Afirmó que este año, junto con el registro de chicos perdidos de la provincia a cargo de Julián Froidevaux se ha diseñado un circuito de intercambio de información junto con la Policía y con el Copnaf que permite la resolución de los casos de averiguación de paradero y el correspondiente seguimiento social.

 

Fenómeno social

En realidad, cuando se trata de entender este fenómeno aparecen nuevos factores que revelan un entramado todavía más complejo. Desde Missing Children sostienen que esta tendencia también responde a “sustracción entre padres o divorcios conflictivos”, así como también se cuentan casos “de chiquitos discapacitados mentales que se pierden”.

Desde que arrancaron con las búsquedas en todo el país, Grichener revela que “la mayoría de las fugas se daba entre los 14 y 15 años. Pero ahora los que se van tienen 12 años”.

La representante de la ONG internacional afirmó que no llegaron hasta sus manos denuncias de casos registrados en la provincia de Entre Ríos. Admite que la falta de información la toma por sorpresa, teniendo en cuenta que en buena parte del país hay chicos que todavía no regresaron a sus casas. “La mayoría de las denuncias se producen en provincia de Buenos Aires, por la densidad de población. Actualmente tenemos 132 búsquedas abiertas. También tenemos un seguimiento en provincias como Mendoza, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Neuquén, Río Negro y Salta”, apuntó.

Por un circuito de la información

En la provincia se gestó hace dos años la idea de conformar un Registro Provincial de Niñas, Niños y Adolescentes Extraviados (RPNNAE). Como tal, comenzó a funcionar este año bajo la órbita de la Subsecretaría de Derechos Humanos, que tiene como titular a Julián Froidevaux. “El Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas es previo a la sanción de la ley de protección integral de niños, niñas y adolescentes. En la provincia desde que nosotros asumimos estaba pendiente esa tarea, de poder conformar el Registro Provincial. La Ley provincial es la Nº 9.675 y que adhiere a la Ley nacional Nº 25.746”, repasó el funcionario acerca de los términos incluidos en la normativa.

A partir de la creación del RPNNAE se implementaron diferentes líneas de acción, poniendo a las ciudades de Concordia y de Paraná como plataforma para el lanzamiento. “En julio de este año hicimos una reunión con las secciones de Minoridad de las departamentales provinciales y los delegados de las departamentales del Copnaf para ponernos de acuerdo cómo era el circuito. Lo que nos importaba era lograr un circuito de la información, de quiénes son los chicos a quienes se denunciaba por no estar en el lugar que corresponde, que se han extraviado, que se han ido”, subrayó.

“Muchas veces los chicos están en la provincia de al lado o en otra provincia”, precisó el titular del área, poniendo énfasis en el buen funcionamiento que deben tener los registros provinciales en coordinación con el organismo nacional. Desde que está funcionando este circuito que conforman diferentes organismos estatales “se recibieron entre 60 y 70 denuncias”, pero el número podría ampliarse “hasta 100”, consignó Sofía Uranga, asesora legal del Registro y de la Subsecretaría de Derechos Humanos. La profesional aclaró que la mayoría los pedidos de localización “quedaron sin efecto”, que en rigor se trata de un término de la jerga policial que refiere a que el caso ya está resuelto. De acuerdo a las cifras consignadas en esta base de datos son “cinco los casos” de menores que todavía quedan sin localización, entre los cuales predominan los “adolescentes, muy pocos son niños o bebés, que son situaciones que se desprenden de divorcios de los padres y tiene que ver más con una cuestión judicial-familiar. Pero de los chicos que se van de sus casas, que alguien se los lleva, o de ese tipo de historias que son las más recurrentes, usualmente ya saben dónde están”, advirtió la letrada.

Para Froidevaux no existe “una particularidad” que sea el disparador de las desapariciones de menores, sino más bien que “son situaciones de la adolescencia en general. No quiero ser irrespetuoso con cada una de esas situaciones, porque no las conocemos, y porque no es nuestra tarea opinar sobre eso. Lo importante es que los vínculos familiares sean lo más amoroso y fructífero posible, y que en ese marco no sucedan tragedias. Que no haya lugar para el delito organizado y para los accidentes”. En mayor proporción los menores extraviados, “son varones, y en el caso de las mujeres adolescentes responden a esta lógica de tener un novio un poco más grande”, advirtió Uranga. En este punto, valoró la importancia de realizar la denuncia en forma inmediata, para romper con el mito de esperar 24 horas, dado que los expertos consideran que esas horas son las más importantes.

“Hemos tenido casos de restitución en otras provincias, hallando a adolescentes sin documentación, extraviados, desorientados, sin conciencia de la situación. Entonces la base de datos de quienes están extraviados en otras provincias sirve para chequear”, aseveró Froidevaux.

 

Otro de los canales

El Consejo Provincial del Niño, Adolescente y la Familia (Copnaf) es otro de los canales que participa en el procedimiento de búsqueda de menores desaparecidos. Su tarea consiste en actuar como “facilitadores y articuladores para lograr un contacto rápido con los registros”, informó Nancy Ruiz Díaz, a cargo de la Dirección de Derechos y Programa para la NAF. Aseguró: “La intervención no pasa por nosotros; sí se da cuando vienen papás por un conflicto familiar, entonces se produce un abordaje con la mediación entre niños y familiares”. En otro orden, reconoció: “Nos llegan diferentes situaciones de niños extraviados”, que responden a “conflictos familiares por diferencias en el vínculo filial de los padres con los chicos”.

La profesional indicó que también se dan situaciones de niños que llaman voluntariamente al 102 -un número gratuito perteneciente al Copnaf que atiende las 24 horas- o se acercan a la comisaría más cercana, solicitando ayuda por diferentes motivos. “Es cierto que no sucede con mucha frecuencia, pero que muestra un ejercicio de ciudadanía de los menores. Por ejemplo, la escuela es un lugar donde los niños expresan esto”, acotó. Destacó la importancia de esta vía de comunicación, como una forma de escucha y acompañamiento para denunciar la vulneración de los derechos.

Planteó que desde el Copnaf se trabaja en casos de menores oriundos de otras provincias e incluso de países limítrofes. “Son situaciones de niños que transitan por Entre Ríos y se los trata de localizar por el alto nivel de alerta con respecto a lo que tiene que ver con trata de personas”, graficó Ruiz Díaz.

Aunque también recordó experiencias: “Jóvenes que se trasladan con adultos que no son sus familiares, por lo cual desde diferentes organismos solicitan nuestra intervención. Al mismo tiempo realizamos una intervención articulada con el Registro Provincial de Niñas, Niños y Adolescentes Extraviados”. Respecto de los menores que viven en hogares o residencias la funcionaria explicó que sus casos revelan historias vinculadas con falta de referentes familiares saludables, porque la vulneración de derechos es muy grave. “Cuando un joven abandona una residencia se activa un pedido de localización. Ellos toman contacto con otros jóvenes y arman una red de relaciones”, argumentó.

Todos coinciden en que las fugas suelen estar asociadas a la esfera íntima, a una conflictividad familiar que alcanza niveles de una gravedad tal que empuja al chico a ponerle el cuerpo a una decisión que, muchas veces, ni siquiera comprende en su verdadera dimensión. Son historias anónimas de personas de las cuales pocas veces se conoce su verdadera identidad y que suman a una lista cada vez más preocupante. Por lo general, ven truncada su infancia o adolescencia por una experiencia traumática -ligada al entorno familiar-que los marcará para el resto de su vida.

 

“Hay más pedidos de localización”

La jefa de la División Minoridad y Violencia Familiar, que depende de la Jefatura Departamental Paraná, María Facciano, informó a UNO que lo correcto sería hablar “de niños y/o adolescentes con pedido de localización y restitución por parte de sus familiares directos y responsables legales”. En ese marco, se han “registrado entre enero y setiembre 239 pedidos por localización y restitución de menores. En tanto, que durante 2013 hubo 343 pedidos”. La funcionaria remarcó que en todos los casos se trata de jóvenes de entre 12 y 16 años.

Sobre el motivo que empuja a los menores a dejar sus hogares explicó: “Por problemas familiares, porque no aceptan los límites impuestos, entre ellos los más habituales suelen ser: ir a la escuela, respetar horarios, presentar un buen comportamiento. A veces, sobre todo las chicas, suelen irse de la casa porque los padres no aceptan al novio o las amistades que tienen”. Acto seguido indicó que suele suceder que los padres “manifiestan un trato violento hacia sus hijos, ya sea a nivel físico o psicológico y muchas veces se trasladan responsabilidades adultas a los adolescentes o niños”.

Facciano además hizo notar que “resaltan más los pedidos de búsqueda de adolescentes mujeres”, mientras que sostuvo: “En la actualidad vemos un incremento de estos pedidos por localización y restitución de niños y/o adolescentes”.

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