Aburrimiento, angustia, malhumor y hasta peleas conyugales suelen aflorar luego de varios días sin sol, que obligan a estar en casa.
La seguidilla de jornadas desapacibles, húmedas y frías, sin sacarse la capucha, según comentó a otras mamás, la tiene a maltraer: se siente cansada de tantos días dentro de su casa, frente a la computadora o el televisor tratando de entretener a fuerza de ingenio a Ulises, de 6 años, que reclama salir a jugar.
Paula padece lo que muchos bahienses sufrieron buena parte de septiembre y principios de octubre, meses signados por la continuidad de lluvias, días grises, viento y bajas temperaturas.
Sus síntomas no configuran una depresión, aclaró ayer el médico psiquiatra Saúl Grinstein, aunque sí un cuadro directamente relacionado con la falta de luz solar, que equivale a cambios de humor o estados de ánimo que distan de ser óptimos.
Sin dudas, el clima influye, y mucho, en la predisposición de la gente y esto se explica en la alegría de los centroamericanos, aseguró el especialista.
"Hay dos épocas del año en las que aumentan los cuadros psiquiátricos y uno de ellos es el cambio de estación entre el otoño y la primavera", amplió, para admitir que los últimos días de escaso sol en la ciudad "dejaron sus consecuencias en mucha gente".
Es que la tendencia cultural cuando el clima no acompaña es permanecer adentro, con mucha menos actividad social y casi sin contacto con el exterior y la naturaleza.
Víctor, un empleado de 58 años, lo ejemplificó con su propia experiencia y comentó que últimamente no ha podido hacer lo que más le agrada cuando vuelve a su casa después de trabajar: tomar mate en el patio mientras riega las plantas.
"En estos tiempos, estar encerrado no equivale a jugar a las cartas o al dominó como antes, sino a estar frente a la pantalla de la computadora. No se disfruta", reflexionó.
Por otro lado, dijo, "afloran los roces con la pareja".
Grinstein insistió en que el clima por sí sólo no "despierta" una depresión, aunque sí puede exacerbarla.
"Estadísticamente está comprobado que los países con escasa exposición solar sufren situaciones patológicas determinadas, por caso alcoholismo. Esto suele observarse con más énfasis en gente mayor", amplió.
"La luz tiene una influencia notable", aseveró.
Así, los síntomas que aparecen son desgano, aburrimiento, malhumor y hasta peleas conyugales.
Males y desórdenes atribuibles al clima
Las meteoropatías son enfermedades atribuibles al clima y, en ese sentido, la población local, por sus características, puede hablar del tema con conocimiento de causa.
Años atrás, un estudio de la UNS estableció que trastornos de la conjuntiva, amigdalitis, asma y otras afecciones de las vías respiratorias pueden ser incluidas dentro del grupo de patologías que suelen sufrir los bahienses.
Al mismo tiempo, las variaciones bruscas de temperatura en primavera-otoño también desencadenan bronco-espasmos, recrudecen las afecciones reumáticas en sujetos propensos y reactivan las dermatosis.
Así, luego de varias jornadas de vientos fuertes y calor, se incrementan las consultas en salas médicas.
Recientemente varios expertos han encontrado lo que ellos entienden puede ser una relación estrecha, y es la falta de luz solar. Al nuevo desorden se lo denomina con la sigla en inglés SAD (traducido, Desorden Afectivo Estacional), al cual también llaman depresión de invierno, causada por las pocas horas de luz diaria en esa estación.
También se han realizado estudios para establecer alguna relación entre las temperaturas, la humedad, la presión barométrica, los días nublados y los períodos de lluvia prolongados con las recaídas en pacientes con depresión.
En 1983, John Brune y Anthon Pieres en Canadá lograron establecer una relación entre las condiciones del tiempo y las visitas de pacientes mentales a salas de emergencias psiquiátricas, y observaron cómo en los días nublados y lluviosos y con menos luz solar aumentaba el número de pacientes.
En 2004, según la Organización Mundial de la Salud, algunas regiones con inviernos muy crudos y con varios meses al año con condiciones nubladas en Europa y, sobre todo de la ex Unión Soviética, tuvieron el promedio más alto de suicidios.
En contrapartida, ese año la tasa menor de suicidios se vio en algunas ciudades del Caribe (exceptuando Cuba) y del Mediterráneo, casualmente lugares de climas más despejados y sin cambios drásticos de estación.
En los Estados Unidos, el promedio más alto de suicidios anualmente se da en Alaska con 23 por 100 mil habitantes, y el más bajo en la agitada ciudad de Washington DC, siendo Alaska el estado con menos luz solar durante el invierno.
El doble de la media
El recién finalizado septiembre se despidió como se inició: desapacible y lluvioso. El meteorólogo Daniel Dodero, de Satelmet, explicó que durante todo el mes cayeron casi 100 milímetros y se duplicó, así, la media histórica de precipitaciones, que oscila los 46 mm. Pero el frío y el viento también hicieron estragos, con mínimas que llegaron a los 1,5 grados bajo cero. Las bajas temperaturas se hicieron sentir con más rigurosidad desde la segunda quincena del mes. Incluso nevó en cercanías de Bahía Blanca.
Qué hacer
Según diversos profesionales, cuando el clima desapacible se extiende, nunca está de más tomar algunas precauciones, o bien programarse planes. En el primer caso, siempre es bueno salir con tiempo. Los días de lluvia suele haber menos taxis disponibles, más autos en la calle y más tráfico en general.
También se debe intentar disfrutar de lugares que, con el cielo gris, se tornan especiales. Por ejemplo, las cafeterías con grandes ventanales o los mismos paseos de compras. Y, por supuesto, para quienes se quedan en casa, se puede aprovechar para limpiar u ordenar. O, mejor aún, dormir, escuchar buena música o mirar una película postergada. Finalmente, por qué no, pedir un delivery de algo rico.
Comentá la nota